Los trabajadores de la Sidra Pino: Una farsa monumental

Por: Filiberto Pinelo Sansores (*)

Primero de mayo. Pase de lista. Entrega de billetes de banco, camisetas, gorras o pants a los que marchan. Salvo el caso de algunas organizaciones de trabajadores, cuyos integrantes tienen mayor o menor conciencia de su condición, la inmensa mayoría de quienes desfilan lo hace por obligación no por convicción.

Los líderes, sobre todo los de las centrales que forman parte del andamiaje electorero del PRI, tienen que recurrir a la coacción para integrar la escenografía callejera de cada año cuyo fin no es la conquista de las reivindicaciones sociales y laborales de los trabajadores, sino mostrar el músculo del imperio priísta a que los mexicanos estamos sujetos, representado por el presidente de la república o, en su caso, el gobernador del mismo signo partidista, que son a quienes realmente estos líderes sirven, a cambio del goce perpetuo de la parte que les toca en el reparto de las canonjías del sistema y del usufructo, sin riesgos, de las millonarias cuotas de los obreros y los empleados sometidos.

Eso explica por qué los trabajadores de la Sidra Pino están abandonados, suplicando ayuda para sobrevivir después de tres largos años de haber sido engañados por su patrón y por quienes se supone procuran la justicia laboral. El 1 de mayo, mientras las fanfarrias -aunque fueran de “charanga”- y las porras encargadas por el aparato que sostiene la farsa sonaban a todo lo que daban para encomiar a los prósperos y enguayaberados -todos de impecable lino blanco- funcionarios y líderes en su mascarada anual, a unos pasos, en el Remate de Paseo Montejo, los ex obreros de la Pino realizaban su protesta, ignorada por estos enriquecidos mártires del proletariado que no cabían de gusto tomándose fotos con su jefe, eso sí, muy combativos, con el puño en alto.

Tres años han estado abandonados por esos mismos líderes que hoy sahúman con el incienso de su demagógica verborrea a los gobernantes que les garantizan el modus operandi, que les permite la vida de magnates que se dan. La víspera, un grupo de intelectuales, profesionales y artistas se dirigió a Rolando Zapata Bello, pidiéndole su intervención para dar fin a esos 1,093 días de miseria, abandono y angustia en que 117 hombres con sus respectivas familias han estado viviendo, ante la indiferencia del gobierno estatal que los ha ignorado.

La respuesta a esta exigencia ha sido una declaración del secretario estatal del Trabajo, que ha dicho que han sido los trabajadores burlados quienes no han querido aceptar la valiosísima ayuda del gobierno de Zapata en la forma que acostumbran los gobiernos neoliberales a solucionar los gravísimos problemas del desempleo: “becas de capacitación” y “maquinaria y herramientas”, para que cada obrero o grupos de obreros pongan “sus propios negocios” y se conviertan en “prósperos empresarios”, pero que los trabajadores rechazaron este justiciero esfuerzo.

Es indignante esta respuesta. Lo que estos trabajadores están pidiendo no es limosna sino justicia. Justicia a secas. ¿No que las leyes laborales protegen a los trabajadores en sus justas demandas? ¿No que la reciente reforma laboral que los líderes “charros” del país, unidos a la maquinaria política dominante, ayudaron a aprobar fue hecha para mejorar esa justicia? Pura demagogia. Como la del 1 de mayo.

En el gran teatro que montan, con ese aparatoso decorado, que cuesta millones a los propios acarreados, no faltan los simuladores que desde el micrófono desaforados gritan para que “baje la gasolina”, haya salarios “más dignos” a los trabajadores, mejore la atención médica del IMSS, se “rectifique” la reforma fiscal, se dé marcha atrás al uso del dinero del Infonavit en el financiamiento del seguro del desempleo o se revise a las Afores que están haciendo desaparecer el dinero de las jubilaciones.

Sus demandas son como tiros al aire que no dan en ningún blanco porque jamás han llevado ni llevarán a cabo una sola acción para alcanzarlas. Una señal es que al tiempo que las enuncian adulan a los autores de los agravios, como el líder de la CROC, que no se midió en sus elogios a Peña Nieto. Una farsa monumental la que escenificaron este 1 de mayo.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa




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