Los promotores de la anarquía

Por Daniel Jesús Carrillo Polanco

Muy a los pesares del PRI, el Carnaval resultó un éxito, y no lo digo nada más por decir. Uno de los indicadores claros fue el señalamiento que hicieron los camioneros de que tuvieron que meter un 40% más del transporte que estaba previsto; es decir, se superó ampliamente la expectativa.

Pero más allá del simplismo de la cuestión numérica a miles y miles de personas que asistieron, son testigos que esta vez su festejo fue más cómodo, más ordenado y, sobre todo, más seguro.

La actuación de los rojos es realmente maquiavélica. Aparentan hacer algo bueno pero en realidad su fin último es sacar raja política, sin importar la grave afectación a los ciudadanos.

La historia comienza cuando el Ayuntamiento solicita al gobierno del Estado que les permita usar el recinto de la Feria de Xmaktuil. Las deliberaciones no estuvieron centradas pensando en la necesidad de facilitar a la autoridad municipal un proyecto de mejora al festejo popular, sino todo lo contrario.

Según se informó, hubo alguna encuesta que señalaba que un 50% de meridanos estaba de acuerdo y, por lo tanto, la otra mitad podría estar inconforme. Sabedores de esto habrían decidido: “Hay que dar las instalaciones de la Feria y después los reventamos”.

No es muy difícil razonar esta situación, ¿para qué entregaron el recinto ferial y después a la hora de la hora aplicaron la operación sabotaje? ¿Si entregaron el terreno es porque le apostaron a algo bueno? Y si fue así, entonces ¿porque el boicot? ¿En que consistió el sabotaje?

1. Se la pasaron diciendo que los $16 millones invertidos eran un despilfarro. 2. Organizaron eventos carnavalescos en las colonias con sus huestes. 3. Trataron de generar un “carnaval alterno”.

Despilfarro el de Shakira, evento en el que se gastó el doble de lo invertido en el carnaval, y para dos horas ¡Eso sí fue despilfarro! Pese a los carnavalitos rojos, la gente acudió a Xmatkuil y el mal llamado “carnaval alterno” no sólo fue un fracaso, sino que implicó la comisión de varios delitos.

Lo mínimo que se podía esperar del PRI-gobierno era que coadyuvara con la autoridad municipal a que el carnaval en Xmatkuil tuviera éxito, si no, ¿para qué entregó las instalaciones?

Muchos compañeros asistieron a Paseo de Montejo a ver de qué se trataba el dizque “carnaval alterno” y lo que vieron fue un mitin político. El saldo rojo del carnaval rojo es el siguiente:

a) Afectación injustificada a la imagen urbana, que era precisamente lo que se estaba buscando evitar con el esfuerzo de llevar el festejo a Xmatkuil.

b) Afectación a la vialidad que no tenía por qué ocurrir.

c) Gente que con desparpajo e impunidad se estuvo alcoholizando en la vía pública.

d) Destrucción de las plantas de ornato, que son bienes públicos, de modo que hubo daño en propiedad ajena.

e) Tener que subsanar todos los desperfectos también implicaron un gasto innecesario que nos cuesta a todos.

f) Una vez más quedó en entredicho la actuación de la policía que, según una nota periodística, ni siquiera se enteró de que habría el “carnaval alterno”, lo cual no lo creo, más bien fue complaciente.

Pero la consecuencia más grave es el mensaje de lo que es capaz de hacer el sistema rojo: promover la anarquía. A sabiendas de que la autoridad municipal hacía un esfuerzo para mejorar un festejo comunitario, en vez de apoyarlo hizo todo para reventar no a la autoridad sino a los meridanos. ¡Qué mal!- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN




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