Los cambios, cuestión de tiempo

Por Cholyn Garza (*)

Todo cambio implica esfuerzo, decisión, sorpresa y una serie de circunstancias que, a decir verdad, en casi todos los casos no estamos preparados para afrontar. De un tiempo a la fecha escuchamos una frase que se va haciendo más frecuente: “debemos acostumbrarnos a vivir con…..”

Al escuchar a alguien decir que debemos acostumbrarnos a vivir con la amenaza de la influenza es aceptar que algo no anda bien.

Entiendo perfectamente que actualmente una simple gripe ya no es lo mismo que antes, donde con tres días en reposo, remedios caseros como los tés de las abuelas que hacían su aparición y se convertían en aliados… y con eso teníamos.

Hoy es diferente, así nos dicen los expertos en medicina. México, obviamente, no es el único país que sufre los estragos de una enfermedad que se va acentuando, mutando y que se ha convertido en peligro para la salud ya que está cobrando vidas.

Sin embargo, aún nos falta mucho, muchísimo para poder solucionar los problemas que nos aquejan. Cuestión de tiempo, dirán quienes están en las diferentes áreas del gobierno. Me pregunto ¿más tiempo del que ya les hemos dado para ver resultados favorables?

No se trata de referirnos específicamente al tema, grave por cierto, de la influenza, sino de todo el problema en su conjunto. Sí, problema que nos afecta a todos por una causa o por otra.

La población derechohabiente ha crecido considerablemente en las instituciones de salud, mas no en la misma proporción la contratación de más personal en diferentes áreas.

Las necesidades de los derechohabientes se han incrementado por las enfermedades crónicas como diabetes, cardiológicas y demás. Sin embargo, es frecuente escuchar las quejas de los pacientes hacia las instituciones por escasez de medicamentos.

Un enfermo no puede esperar a surtir un medicamento que necesita para el control de su padecimiento. Por eso tiene que recurrir a sus ahorros, al apoyo de familiares, a limitarse en otros gastos para poder solventar la compra de algo que para ellos significa vida: su medicina, la que no debe faltarle y de la que depende su salud.

La pregunta que se me antoja hacer es ¿estamos preparados para enfrentar una enfermedad como la influenza? ¿Se tienen las dosis de vacunas que se requieren para proteger a la población?

Estamos conscientes que estamos viviendo una era de cambios climatológicos y por ende están apareciendo enfermedades que están haciendo estragos en la salud de los habitantes del planeta. Nadie está exento de sufrir un problema serio, ya sea en familia o personal. Y lo grave es que en ocasiones se desconoce su origen o qué ocasiona la enfermedad por diversas causas existentes. Mutaciones del virus y otras más que los científicos aún estudian en su muy humano afán por encontrar respuestas y ofrecer soluciones.

Es difícil aceptar un veredicto como el que se nos ha impuesto. “Aprender a vivir con….”. En el caso de la influenza, por lo que ya hemos mencionado, pero, ¿qué hay de la inseguridad? Asaltos, robos a negocios y casas habitación, secuestros, extorsiones cada vez más violentos.

¿Podemos o queremos vivir con esa angustia? Por supuesto que no. Lamentablemente también, como en el caso de una enfermedad, todos estamos expuestos a ser víctimas en un momento determinado de la delincuencia, que se ha vuelto terriblemente agresiva y emplea medidas inhumanas en contra de los afectados. A los delincuentes no les importa el daño que puedan causar.

Resulta verdaderamente sorprendente darnos cuenta que la mayoría, adultos o menores de edad, son reincidentes en el delito. Sorprende que estén en libertad, causando daños en vez de permanecer encerrados en un reclusorio. Los reincidentes deberían ser confinados de por vida, pues constituyen un verdadero peligro para la sociedad.

Sean o no menores de edad, no merecen la libertad porque el daño que han causado y siguen causando es muy grande. No es justo que seamos los ciudadanos los que tengamos que mantenernos recluidos en nuestro hogar, por el temor a salir a ciertas horas. Aunque si tomamos en consideración lo que ocurre actualmente, los delincuentes no respetan horarios para atacar a sus víctimas ¿por qué? Sencillamente saben perfectamente que sólo pasarán unas horas en prisión… cuando los llegan a atrapar, claro. Cínicos y perversos, en eso se han convertido los delincuentes con la complicidad de autoridades y legisladores que han dejado a los ciudadanos, expuestos al peligro.

Leyes que favorecen más al delincuente que al ciudadano honesto.

Y así estamos en todo o casi todo. De ninguna manera nos podemos acostumbrar a vivir con lo que nos afecta. No se puede aceptar lo que nos hace daño. No es cuestión de adaptación, es de luchar por encontrar el beneficio y tratar de erradicar cualquier circunstancia que tienda a causarnos un daño.

Ya sea en lo económico, en lo personal, en la salud o en nuestra integridad.— Piedras Negras, Coahuila.

 

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*) Periodista




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