Las muchas armas

Las muchas armas

Los muchos muertos

Por: Eduardo R. Huchim May (*)

Las cifras son estremecedoras. Antes de que termine este día habrán sido asesinados 23 mexicanos en este país, casi uno cada hora. En lo que va del año, hasta el 6 de junio, fueron muertos 3,316 y en lo que va del sexenio los asesinados llegan a 12,366 (“Reforma”, 07/06/14). Importa poco si son más o menos caídos que en el anterior sexenio. Importa mucho, en cambio, que la violencia no cese porque el actual gobierno no entiende, igual que su predecesor, que combatir a sangre y fuego al narcotráfico no ha tenido éxito en ningún lugar del mundo y que es preciso cambiar la estrategia y valorar la posibilidad de regular el consumo, producción y comercio de las drogas hoy prohibidas.

Además de que los 12,366 perdieron la vida por participar en la delincuencia organizada, por combatirla o por interponerse sin proponérselo, esos mexicanos tienen algo más en común: todos o casi todos fueron asesinados por armas de fuego provenientes ilegalmente de Estados Unidos. La indiferencia estadounidense y la pasividad mexicana causan la ironía mortal de que, mientras México exporta productos para el divertimento de millares de estadounidenses, EE.UU. nos exporta instrumentos para matar mexicanos.

Ante ese panorama, ¿dónde queda la racionalidad de una política pública que persigue, encarcela y mata a los exportadores de sustancias para el esparcimiento, mientras se mantiene pasivo ante el alud de armas? ¿Dónde está la racionalidad de matarnos entre nosotros para evitar el contrabando de cannabis cuyo consumo es legal en 21 estados de la Unión Americana?

En las porciones más sensatas de la sociedad hay gran preocupación por la violencia irrefrenable que predomina en varias zonas de esta nación, en particular por una de sus aristas más agudas: el contrabando de armas. De ahí que merezca cálida bienvenida una nueva organización, (Des)arma México, constituida con dos propósitos: crear conciencia sobre el problema y exigir medidas concretas a los gobiernos involucrados.

Caracterizada por una pluralidad derivada de la conciencia de estar ante un problema que trasciende ideologías, la organización es animada por Míriam Morales, su directora ejecutiva, Sergio Aguayo Quezada y Gonzalo Aguilar Zinser, y a su acto fundacional asistieron decenas de interesados en el tema (lista en http://www.desarmamexico.org).

En su presentación, los organizadores divulgaron conceptos y datos contundentes:

Más armas significan más homicidios. Esta ecuación entraña una relación tan sencilla como la que guarda el disparo de un gatillo y una muerte más. El caso mexicano lo confirma: desde que terminó, en 2004, la prohibición de vender al público armas de asalto en EE.UU., los homicidios en México crecieron exponencialmente y para 2012 el aumento ya era de 178%.

La atención que se da al problema en ambos países -tanto mediática como gubernamental- es insignificante en comparación con la magnitud de la letalidad. La Universidad de San Diego calculó que desde 2010 al menos 253,000 armas han cruzado la frontera EE.UU.-México, lo cual dejó ganancias de hasta 127 millones de dólares a la industria armamentista de aquel país. Millonario también es el respaldo que tiene la National Rifle Association (NRA), que desembolsa alrededor de 20 millones de dólares en cada elección federal para apoyar a quienes aspiran a engrosar la “riflebancada”.

En cambio, los esfuerzos por contrarrestar el trasiego de armas han sido erráticos e inconsistentes. En 2009, por ejemplo, la operación Rápido y Furioso permitió el ingreso de más de 2,000 armas a nuestro país bajo la autorización y conocimiento de funcionarios de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos). La respuesta del gobierno mexicano fue tan insuficiente como la cantidad de armas que el gobierno estadounidense decomisa en la frontera (6,688 en el periodo 2005-2009).

Como bien se señaló la noche de su presentación en San Ángel, (Des)arma México es el primer paso para “unir voces y sumar esfuerzos que reduzcan las balas y aumenten la atención”.- México, D.F.

[email protected]

@EduardoRHuchim

—–

*) Periodista




Volver arriba