Las dos consultas chafa

Las dos consultas chafa

Distractores y ociosidades

Autor: Filiberto Pinelo Sansores (*)

El propósito de las dos consultas que están impulsando el PAN y el PRI sobre el salario mínimo y los diputados plurinominales, respectivamente, no está dirigido más que a obstaculizar la otra que sobre la reforma energética propone la izquierda y con ella amplios sectores de la sociedad.

Ambos partidos se opusieron obstinadamente a que el pueblo fuera consultado sobre este tema antes, durante y después de la discusión en ambas Cámaras.

Ahora, cuando finalmente se ha abierto la posibilidad de que se realice y ambos partidos ven el peligro de que, como señalan las encuestas, el pueblo se manifieste mayoritariamente contra esa reforma, los dos, cada uno por su lado, se han sacado de la manga, como obedeciendo a una misma estrategia, consultas que hagan ruido sobre temas que por décadas no les preocuparon pero que ahora sorpresivamente hacen suyos.

Después de que por lo menos en los últimos 12 años ayudó a que el salario mínimo se mantuviera congelado, el PAN plantea ahora que se le haga al electorado una pregunta ociosa: “¿Estás de acuerdo con que la Ley Federal del Trabajo establezca que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) fije un nuevo salario mínimo que cubra todas las necesidades de una familia para garantizar al menos la línea de bienestar determinada por la Consejo Nacional de Evaluación (Coneval)?”.

Es ociosa porque no plantea de cuánto debe ser el aumento. Deja esto sujeto a cifras del Coneval. Pero resulta que las cifras del Coneval que sustentan aquella “línea de bienestar” de que se habla en la pregunta se refieren al mínimo que requiere para que viva una persona durante un mes y no una familia, por lo que seguiría estando en manos de la Conasami la facultad legal que siempre ha tenido y jamás cumplido de fijar un salario mínimo digno.

Lo que habría que proponer, en todo caso, y nunca lo han hecho en el Congreso los legisladores panistas es la desaparición de esta inoperante y costosa institución, la Conasami, que sólo sirve para sangrar más el presupuesto. Mientras sus integrantes determinan para los trabajadores, salarios mínimos miserables de $ 67.29 diarios en el área A y de $ 63.77 en la B, para sí mismos se recetan salarios de lujo.

Su presidente, Basilio González, tiene, por ejemplo, un sueldo de $2.081,600 anuales, más $ 39,600 de un bono de “protección al salario”, $75,800 de pago de seguros, $275, 211 por “fondos y seguros de ahorro para el retiro”, $ 270,000 por “condiciones de trabajo, contratos colectivos y otras remuneraciones”, que en total suman $2.798,600 al año, o sea, $7,667.39 diarios, que equivalen a 114 salarios mínimos al día. Y los demás miembros de la comisión no se quedan atrás en esta hincada de dientes al pastel (“La Jornada”, 7-IV-14).

La pregunta para la consulta que pide el PRI, quién lo dijera, trata de echar atrás una figura que él mismo, hace años, creó y ha usado para corromper. “¿Estás de acuerdo en que se modifique la Constitución para la eliminación de 100 de los 200 diputados plurinominales y 32 senadores plurinominales?”.

Ahora pretende aprovechar el repudio generalizado de la sociedad contra las figuras del diputado y del senador, en general -no sólo contra los plurinominales-, por su forma irracional de comportarse, documentada ampliamente en los medios. Pretende matar dos pájaros de un tiro: aumentar su mayoría, que es la más rapaz, en ambas cámaras e intentar distraer a los ciudadanos sobre la consulta en materia energética.

Un rápido ejercicio nos dice que el partido que proporcionalmente menos diputados plurinominales y más de mayoría tiene es el PRI. Tiene sólo el 24.5% de los 200 diputados de representación proporcional, pero el 55% de los de mayoría que hay en la Cámara Baja. Y esto no cambiará mientras exista el antidemocrático sistema que permite usar los recursos públicos en cada entidad federativa donde gobierna para las campañas de sus candidatos. Así es que se haría la voluntad de Dios pero en los bueyes del compadre.

La consulta del PRI es distractora, además, porque trata de acallar la demanda generalizada de que cese la corrupción en el Congreso de la Unión, donde muchos de los legisladores disponen de cantidades enormes del presupuesto para sus salarios y canonjías e incluso para el enriquecimiento ilícito. Los mexicanos necesitamos un Congreso integrado por gente proba, independientemente si son plurinominales o no. Lo demás es atole con el dedo.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa




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