La preponderancia

La preponderancia

Se debe decidir por servicios

Autor: Jesús Cantú (*)

La batalla que senadores del PAN y el PRD libran para modificar la propuesta de Ley de Telecomunicaciones que envió la Presidencia de la República, y establecer que la determinación de agente preponderante se haga por servicios y no por sectores (como propone la iniciativa presidencial) es clave para combatir la concentración actual.

Si la preponderancia se determina por sectores, se tendrá que hacer la evaluación de todos los servicios que se prestan en radiodifusión, es decir, contemplando radio, televisión, televisión por cable y televisión vía satélite, entre otros, en forma conjunta, lo cual impediría que cualquiera de las empresas (incluyendo en estos momentos a Televisa) sea declarada preponderante, ya que al incorporar a las empresas radiofónicas en automático se diluye su concentración en televisión (esa es precisamente la defensa jurídica que está implementando Televisa).

En el caso de telecomunicaciones podría suceder algo semejante, ya que se tendrían que contemplar conjuntamente telefonía fija, telefonía móvil y conexiones a internet, entre otras, lo cual permitiría a un conglomerado como Telmex encontrar alternativas para mantener su clara hegemonía en la telefonía fija y móvil y librarse de ser declarado agente preponderante.

Y, aunque en estos momentos es evidente que el más favorecido con esta definición es Televisa, la redacción de la norma contemplada en la propuesta presidencial en realidad favorece a todos los actuales o eventuales agentes preponderantes, ya que les permite eludir los diferentes indicadores y mantenerse como grandes concentradores en los servicios más rentables económicamente y, por lo tanto, asegurar el control de los mercados y minimizar los beneficios para los usuarios de los servicios.

A pesar de lo que señalan los defensores de la redacción propuesta, incluyendo a los actuales comisionados del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la redacción de la reforma constitucional establece la determinación de la preponderancia por servicio, lo cual es particularmente claro en la redacción del artículo octavo transitorio que señala: “… se considerará como agente económico preponderante, en razón de su participación nacional en la prestación de los servicios de radiodifusión o telecomunicaciones, a cualquiera que cuente, directa o indirectamente, con una participación nacional mayor al cincuenta por ciento, medido este porcentaje ya sea por el número de usuarios, suscriptores, audiencia, por el tráfico en sus redes o por la capacidad utilizada de las mismas…”.

A pesar de ello en la fracción XLVI del artículo 3 de la iniciativa de ley define la preponderancia como la “participación nacional en los sectores de radiodifusión o telecomunicaciones de cualquier agente económico que cuente, directa o indirectamente, con una participación mayor al cincuenta por ciento en el sector que corresponda…”. Éste es uno más de los casos en los que una palabra puede hacer toda la diferencia. Cambiar servicio por sector permitiría la subsistencia de las actuales concentraciones; mantener en la redacción de la ley secundaria servicios permitiría combatir con mayor eficacia la concentración actual.

La segunda semana de marzo, cuando el IFT declaró a Televisa y Telmex como agentes preponderantes en sus respectivos sectores, en este mismo espacio señalé que la batalla apenas comenzaba y que las empresas afectadas lucharían en diversos ámbitos, entre ellos los tribunales y la redacción de la legislación secundaria, cuando todavía ni siquiera se presentaba la iniciativa presidencial de la ley. Claramente Televisa emprendió ambas batallas de manera coherente: en los tribunales justamente alega que al medirlo por sector (como lo hizo el IFT) ellos no son preponderantes, dado que al incluir a las estaciones de radio en AM y FM, su concentración se diluye y difícilmente podría demostrarse que tiene más del 50% en cualquiera de los indicadores que se utilice: número de usuarios, suscriptores, audiencia, concesiones, etcétera; y en la iniciativa de la nueva ley logró también cambiar la redacción.

La realidad es que la redacción en el cuerpo de la Constitución no es clara el respecto y el que sí lo clarifica es el ya citado párrafo del artículo octavo transitorio. A pesar de ello, el IFT decidió aplicar dicho transitorio por sector y no por servicio y eso es precisamente lo que vuelve vulnerable su resolución. Sin embargo, si en la ley secundaria se logra establecer con claridad que la preponderancia se debe establecer por servicio y no por sector, el IFT estaría en posibilidades de sostener la preponderancia de Televisa, sea porque los tribunales lo tomen en cuenta al momento de fundar su resolución o porque, aunque los tribunales echen abajo esta resolución, la autoridad repondría el procedimiento, ahora sí, fundando y motivando su resolución en términos de los servicios y no del sector en su conjunto.

El IFT decidió cumplir los tiempos establecidos en los transitorios (a pesar de que los primeros que los incumplieron fueron los legisladores que no aprobaron antes del 11 de diciembre de 2013 la legislación secundaria) lo cual no sólo volvió vulnerables sus resoluciones, sino que mostró caminos para que los agentes económicos preponderantes (el duopolio televisivo y Telmex) buscarán eludir los impactos de las nuevas disposiciones.

Mantener la palabra sector puede ser la clave que permita a los actuales agentes económicos preponderantes mantener sus privilegios y restarle absolutamente todo el sentido a una reforma vital para avanzar en la construcción democrática; pero también para detonar la inversión en los sectores de radiodifusión y telecomunicaciones y, por ende, en el intento de detonar el crecimiento económico nacional. Así la decisión impactará de manera determinante el futuro político y económico de este país, esa es, ni más ni menos, la importancia y trascendencia de esta batalla.- México, D.F.

[email protected]

—–

*) Periodista




Volver arriba