La mujer más fea

Por Lourdes Casares de Félix

“A los flaquitos no les digan palillos, a los gorditos no les digan albóndigas, a los que usan lentes no les digan cuatro ojos”, decía la secretaria de Educación del DF hace unos días a un grupo de estudiantes que se moría de risa mientras ella hablaba con la intención de frenar el acoso o “bullying” en esa escuela.

El problema de acoso es colar en México es grave, ya que el país ocupa el primer lugar a escala internacional, en el nivel de secundaria, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El bullying es un comportamiento reprobable e inaceptable que consiste en maltrato psicológico, verbal y físico producido entre escolares de forma reiterada por un tiempo determinado. Es molestar a alguien sin importar lo que haga sólo por el gusto de hacerlo. La Secretaría de Educación se ha preocupado por el acoso que viven los estudiantes en las escuelas, ya que esto provoca bajas escolares, futuros pandilleros, daños a la salud y el 50% de los suicidios en los jóvenes. Por tal motivo se imparten talleres y conferencias que pudieran prevenir que se den ese tipo de situaciones. Así también, se ha mencionado reforzar mecanismos jurídicos que castiguen el acoso.No me queda claro el resultado que todos estos intentos pueda tener. Mucho menos después de escuchar los exhortos de la Secretaria de Educación del DF que sólo provocó burlas y risas.

¿Cómo prevenir el bullying en las escuelas? Me parece que antes de centrarse en los acosadores hay que centrarse en fortalecer a las víctimas. La historia de la llamada alguna vez “la mujer más fea del mundo” puede darnos una idea clara de lo que se requiere.

Lizzie Velásquez tiene hoy 25 años. Nació con un extraño síndrome que no le permite subir de peso. Es extremadamente delgada, pesa 29 kilos y tiene problemas visuales. Sus padres decidieron amarla y educarla lo mejor posible. Inculcaron en ella un gran espíritu de lucha que le ha ayudado a vencer grandes obstáculos. El hecho de que Lizzie tuviera una apariencia especial causaba rechazo y burlas en sus compañeros de escuela. A pesar del desprecio ella se sabía genial y divertida con lo cual evitaba sentirse humillada. Lizzie vivió en carne propia lo que es el bullying y se preguntaba qué había hecho para merecer tanta agresión. Cuando esta chica se sentía triste y rechazada siempre contó con un increíble sistema de apoyo a su alrededor: su familia. Nunca la compadecieron, por el contrario, le enseñaron que su vida está en sus manos, no en la de otros.

Cuatro millones de personas vieron el video llamado la mujer más fea del mundo subido a las redes sociales. Ahí le pedían a Lizzie ponerse una pistola en la cabeza y jalar el gatillo para hacerle un favor al mundo desapareciendo. En esa ocasión ella entiende que tiene dos opciones: Ser agradecida con lo que tiene o lamentarse por el desprecio que la rodeaba. La decisión está entre enojarte y sufrir o en ser feliz. Cada quien elige. ¿Quién define lo que eres? Sólo tú puedes definirte. Esta valiente chica decidió que sus metas y logros la definirían, no su físico ni su apariencia. ¿Cómo iba a responder a los que se burlaron de ella? Usando todo lo negativo que le dijeron como una fuerza para demostrar que sí podía. Hoy Lizzie ha terminado la universidad, está escribiendo su tercer libro y se ha convertido en oradora motivacional. ¡Lo negativo me ayudó a seguir adelante!, dice.

Valorarse a sí mismo protege del bullying. La baja autoestima hace que el chico o chica se convierta en una presa fácil del agresor, la persona afectada piensa que todo está mal con ella misma. Hay que entender que el valor está dentro de la persona y sólo ella puede definirse a sí misma. Y esto se logra con el apoyo de una familia amorosa que ayude a descubrir lo que cada uno, en su unicidad, tiene para aportar a la sociedad.

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—– *) Representante social de la Asociación en Defensa de la Familia, A.C. Consejera propietaria del Consejo Directivo del Instituto de la Mujer Guanajuatense




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