La justicia, una farsa en Yucatán

Por Gaspar Xiu Cachón

Después de haber leído en la página editorial del Diario de Yucatán de fecha 9 de abril del presente el interesante artículo de Denise Dresser titulado “Preguntas para Beltrones” ha sido motivo para escribir estas líneas sobre la situación que guarda la procuración de justicia en Yucatán, que tiene mucha semejanza con lo que escribe Denise, una excelente periodista de gran valor y acusiosidad para escudriñar los laberintos prohibidos, ocultos, obscuros y tenebrosos de la mafia del poder político mexicano.

Ella, Denise, con toda seguridad ha puesto a temblar al diputado federal Manlio Fabio Beltrones, coordinador parlamentario del PRI en la Cámara Baja, quien se negó a responder a las preguntas relacionadas con la nota publicada en “The New York Times” en 1997 titulada”Vínculos con el narco manchan a dos gobernadores mexicanos”, excelente reportaje que escribe Denise Dresser, para exponer ante los ojos del pueblo de México las verdades que se callan, ocultan y solapan tras esos muros de la ignominia del poder por el poder mexicano.

Yucatán es uno de los estados más pacíficos del Sureste mexicano, no porque no haya delincuencia, crímenes, extorsiones, corrupción, etc. sino porque su población es la más tolerante, indiferente y resignada ante las injusticias, abuso de autoridad y corrupción en la impartición de justicia, en la Fiscalía General del Estado.

Desde luego que esos vicios se arrastran desde sexenios anteriores debido a que ningún gobernador en los últimos años ha cumplido con corregir los sistemas obsoletos que todavía prevalecen en las fiscalías del Estado.

Entre los estratos sociales más vulnerables donde se cometen estos graves problemas de injusticias están los indígenas que debido al predominio de su idioma nativo, analfabetismo y complejidad en un medio ajeno a su identidad son víctimados en esos juzgados penales y civiles, donde se desvalora a los maya-hablantes, porque no existe -aunque se diga y se aparente- un defensor de oficio de etnia, para atenderlos en estos delitos que cometen por alguna causa o razón.

En muchas ocasiones familiares suyos se ven obligados a vender su cochinito, sus gallinas, pavos y otros bienes domésticos para pagar el servicio de un profesional del derecho que ha de representarlos en las instancias de la ley y procuración de justicia.

Hace unos meses llegaron de la capital de la República mexicana, en fecha que no recuerdo, altos funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto para entregarle un reconocimiento a la Fiscalía General del Estado que por ser -dícese- un modelo innovador en la atención y aplicación de la justicia en el Estado, así como en los juicios orales que se estaban implementando en los juzgados penales.

Todo este reconocimiento, en mi opinión particular, ha sido una farsa, en la que no hay verdad en la procuración de justicia en Yucatán sino más bien destellos fugases de ella. Veamos por qué:

Hay miles de voces de inconformidad entre los campesinos del sur del Estado, desde la Ruta Puuc hasta la de los Conventos debido a que les fueron robados sus ahorros por altos funcionarios de Creci-Cuentas en Oxkutzcab, quienes se llevaron nada más que 150 millones de pesos que hasta ahora no se han recuperado a pesar de ser de sobra conocido su gerente y personal administrativo.

Los afectados han puesto sus denuncias de ley ante la Fiscalía General del gobierno del Estado, con todas las pruebas y evidencias del caso, sin que hasta hoy, a un año de que ocurrió el robo, se haya detenido a alguno de los ladrones.

Ni siquiera se sabe si alguno de los 20 ladrones ha sido citado para comparecer ante la ley. Hasta ahora, no se sabe dónde quedó la bolita de los 150 millones de pesos.

Esta total negligencia de justicia para los 1,500 productores de mi pueblo que fueron defradudados es un ejemplo palpable y evidente de que existe un probable contubernio entre la Fiscalía del Estado y los pillos que se llevaron esa nada despreciable cantidad de dinero.- Oxkutzcab, Yucatán.

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*) Profesor




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