La intuición femenina, determinante factor para la toma de decisiones

La intuición femenina, determinante factor para la toma de decisiones

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Marcela Velasco Cámara (*)

El marketing ha evolucionado. El reto de las marcas actualmente va más allá de comunicar los beneficios de tu producto o servicio, o de competir en una guerra de precios donde los números son el único factor determinante.

La sobrepoblación de la oferta comercial en casi todos los mercados le exige a las marcas vincularse cada vez más con sus consumidores y crear vínculos más fuertes a través de emociones y sentimientos más profundos, subconscientes, casi instintivos.

Uno adquiere a las marcas no por lo que son, sino por lo que significan. Por ello, hacer marketing en la actualidad es también entender al ser humano desde un punto de vista más antropológico, como un ser que va más allá de la generalidad, más completo, que tiene una personalidad propia y que en su vida cotidiana disfruta de emociones que marcan su vida.

La investigación de mercados es fundamental, los números no mienten; pero ¿qué te dicen tus sentidos?, ¿qué es lo que más te emociona?, ¿qué te hace vibrar y te enchina la piel? Finalmente, las personas se acuerdan más de cómo las hiciste sentir, qué emociones despertaron con la experiencia de tu marca.

No digo que la investigación no sea importante, al contrario, mientras más información tengas sobre el mercado, el consumidor, tu competencia, las tendencias locales y mundiales, más acertadas pueden ser tus decisiones; sin embargo, basar tus decisiones en números y estadísticas, no siempre te aseguran que tomarás una buena decisión. Steve Jobs alguna vez dijo que “lo más importante es tener el valor de seguir a tu intuición. Ella sabe, de alguna manera, en lo que realmente te quieres convertir, lo demás es secundario”.

Curiosamente las emociones se sienten más en el estómago que en el corazón y aunque la comunicación se lleve al cabo a través de un texto elaborado con caracteres digitales, el factor emocional siempre está presente. Ejemplo claro es la forma de representar nuestras emociones a través de emoticones, como la carita sonriente conformada por dos puntos y un cierre de paréntesis : ).

Quienes construimos marcas, campañas y productos de mercadotecnia tenemos un recurso muy grande en las emociones porque nos ayudan a “hacer clic” con nuestros consumidores y generar vínculos afectivos más fuertes, que logren en ellos las valiosas frases “me late” o “me hace sentido”.

En mi experiencia personal, como mercadóloga y mujer, he logrado entender esto gracias a un sentido que va más allá de los cinco comúnmente conocidos y que se le suele atribuir al género femenino: el sexto sentido.

El sexto sentido es la intuición: aquel pensamiento o deducción mental que se obtuvo sin intervención de la deducción o del razonamiento lógico. Es escucharse a uno mismo para prever los acontecimientos que pueden suceder en el corto, mediano o largo plazo. Es una forma de entendimiento que trasciende a lo que normalmente percibimos de la realidad y que nos hace imaginar el futuro.

En mercadotecnia esto es fundamental, anticiparse a los hechos y prevenirse con acciones y tendencias, porque ¿quién iba a pensar que una empresa tan grande y emblemática como Kodak iba a derrumbarse y llegar a la quiebra? No hay que pensar en presente, sino estar un paso adelante, construyendo el futuro.

Hay que mantenerse informado y ser muy sensible a todo aquello que sucede alrededor: industria, categoría de productos y servicios, tendencias, innovación, etc., y con todo ello, lo mejor será dejarte guiar por tu propio instinto que es tu intuición: el sexto sentido que llevas dentro.- Mérida, Yucatán.

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*) Licenciada en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey, directora de Mercadotecnia de Telcel y ganadora del premio KOTLER a la mejor trayectoria del marketing en México

»El sexto sentido es el pensamiento o deducción mental que se obtuvo sin intervención de la deducción o del razonamiento lógico




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