“La increíble vida de Walter Mitty”

Existir o vivir

José Enrique Gutiérrez López (*)

“La increíble vida de Walter Mitty” es una película estadounidense dirigida por Ben Stiller y actuada por él, Kristen Wiig y Sean Penn. El guión, de Steve Conrad, está basado en un cuento de James Thurber, que relata la historia de un personaje clásico de la cultura estadounidense ya llevada al cine en el año de 1947.

La cinta es más bien regular, al grado de que en la preselección de los premios Razzie que se otorgan a lo peor del cine ha sido ya nominada. Las actuaciones de los protagonistas, desde luego, no son ni serán dignas de ser postuladas al Oscar. La crítica, sin embargo, no ha sido desfavorable del todo: es una película sencilla, “naif”, sin muchas pretensiones, con toques de humor, buena fotografía y filmada en bellas locaciones.

Ben Stiller representa a Walter Mitty, el clásico empleado medio de una gran empresa norteamericana en el que los días se suceden sin pena ni gloria. La cotidianidad y la rutina, lo aburren y deprimen. Ve su futuro gris y sin mayores logros que los que le produce su trabajo, que hasta eso, le satisface y lo hace sentirse orgulloso. Walter ama a su compañera de trabajo, pero no se atreve a hablarle y mucho menos a manifestarle sus sentimientos.

Para compensar su tediosa vida, Walter se evade de la realidad imaginando ser el héroe que salva a la doncella o a la humanidad de situaciones críticas o, cuando menos, creyéndose el hombre fuerte, decidido y seguro de sí mismo, que es capaz de poner a su jefe en su lugar cuando éste lo sobaja o le recrimina injustamente algo de su trabajo. En fin, Walter apenas existe, sobrevive en una gris monotonía.

Christian Leal, crítico de cine dice de esta película: “La nueva cinta es un canto a todos esos soñadores empedernidos que sueñan con que en un futuro su vida dará un giro inesperado y vivirán la aventura que siempre han estado esperando… es un canto a la vida (y a vivir esta) sin arrepentirte de nada. A buscar tú camino y encontrarlo”. Lo mejor entonces de esta película, lo que destaca, es su positivo mensaje: el futuro de cada quien está en sus propias manos y puede -para quien lo decide- siempre ser mejor, más satisfactorio y pleno.

Esta película es como un espejo que refleja la vida de muchísimas personas que se ven atrapadas en la telaraña de la vida que llevan. Son los que se han conformado. La sociedad, la cultura y la religión han convertido a estas personas en autómatas que responden sin protestar al llamado de sus “obligaciones”. ¿Será que estos no puedan hacer a un lado estas pretendidas “obligaciones” para hacer aquello que verdaderamente llene sus inquietudes, inflame su espíritu y los haga ser los verdaderos dueños de sus vidas? ¿No pueden o no quieren?

Pero el individuo tiene miedo de aventurarse, de luchar por su propia vida, de ser él mismo y no parodia de ser humano. No toma acción para el cambio por temor a la crítica social o por no perder ese lugar en que se ha apoltronado. La existencia de muchos ha caído en la mediocridad, en el letargo a que sus circunstancias lo han orillado. Estos hombres creen que más allá de sus narices nada hay, que los sueños son solo eso y no posibilidades de una mejor vida futura rica en logros, más grata y de enormes posibilidades, en vez del conformismo y parálisis. Van los hombres -miles de ellos, no todos, aunque los no todos son pocos- como recua de bueyes o como caballos de tiro a los que se pone bozal y anteojeras para que no puedan ver más que el camino trazado, la senda por la que han de andar.

¿Qué es la vida? ¿Qué significa vivir? lamentablemente para muchos, vivir consiste en nacer, crecer, reproducirse, ir a la iglesia, trabajar y morir, todo esto hecho dentro de los convencionalismos instituidos por aquellos que detentan el poder político, religioso, económico y social, esos que han dictado cuales conductas son las que no ponen en peligro la “estabilidad” del orden establecido. Quien obedece es admitido. Quien se sale de estos parámetros, es un rebelde, un desadaptado, una persona peligrosa.

Cada quien debe hacer su vida como mejor le parezca siendo fiel a sí mismo, y no como los demás quieran. La vida que se tiene es la única que va a ser vivida, y es frágil y efímera. Si no la disfrutas hoy, no lo harás mañana, porque en la tardanza de encontrar tu propio camino, de hacer tu destino, de escribir tu propia historia, está el peligro de perderla. En este mundo apenas estamos de paso. Somos un brevísimo instante en el tiempo de la eternidad.

Es mejor vivir siguiendo el corazón y la intuición propias, perseguir tus sueños, hablar aunque no te escuchen, quejarte de lo que te ofende y molesta, pedir aunque se te niegue lo pedido, oponerte a lo común y ser diferente, es mejor -insisto- a existir actuando como marioneta de la sociedad, como borrego al que se pastorea, sin realizarse y sin metas que perseguir.

¡Se tú mismo! No temas te clasifiquen como relativista o como escéptico, que según leo dice un editorialista nacional, son un “peligro” para la sociedad porque no aceptan o ponen en duda la “verdad” institucional, aquella que los poderosos han dictado para su conveniencia y control. Los pensantes disidentes son un problema para el statu quo dominante: se teme influyan en el pensamiento de otros. Se debe pues, desacreditarlos.

Una verdad que todo lo comprenda, que a todos satisfaga, que sea absoluta, no existe. Puede decirse incluso que hay tantas verdades como personas existen. En la coincidencia de ideas se forman las sociedades, las religiones y las formas de gobierno, que son distintas unas de otras. Nadie pone en duda que no todos los hombres tienen la misma religión, no todas las sociedades son iguales en cuanto a comportamientos permitidos, y no todos los países manejan igual sus economías ni sus gobiernos. ¿Entonces, si esto es así, cual religión, conducta, economía o forma de gobierno es la verdadera? O son todas verdaderas o ninguna lo es. ¿O no?

Busca, indaga, pregunta, pregúntate, cuestiona el entorno en que vives y tu forma de vivir; no desistas en la búsqueda ni temas de que la sociedad te ponga en el índice; haz tu futuro, forja tu destino y no permitas que otros decidan por ti, no importa que tan cerca los tengas. Haz, no dejes de hacer, porque lo que no hagas es de lo que te vas a arrepentir. Solo una condición se exige de a quien toma las riendas de su propia vida: hacerse responsable de las consecuencias de tus actos. ¡No al olvido del 4 de julio!- Mérida, Yucatán.

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*) Ciudadano. Abogado y notario público. Tanatólogo. Cónsul honorario de Holanda

»Esta película es como un espejo que refleja la vida de muchísimas personas que se ven atrapadas en la telaraña de la vida que llevan… Sociedad, cultura y religión la han convertido en autómatas…




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