Jerusalén y la Sábana Santa

Fernando Ojeda Llanes (*)

Acaba de terminar la Semana Santa. El día de ayer festejamos la Resurrección de Nuestro Señor; no quiero dejar pasar este oportuno momento para relatarles una bella anécdota en relación a todos esos eventos.

Hace dos años, precisamente en un mes de septiembre, fui invitado por el Instituto del Verbo Encarnado a impartir conferencias sobre mis investigaciones guadalupanas a Alejandría, Egipto, y a Belén, lugar del nacimiento de Cristo. Los Legionarios de Cristo de Jerusalén también me hicieron una invitación para presentar mi conferencia en su prestigiado y bello auditorio de sus instalaciones del Pontificio Instituto Notre Dame en Jerusalén.

La experiencia de impartir en Notre Dame de Jerusalén esta conferencia sobre la Virgen de Guadalupe fue sumamente interesante debido a dos aspectos fundamentales. El primero: La conferencia la impartí en español, pero tuvo traducción simultánea a los idiomas francés, inglés y árabe. Además, la presencia de personas de varias partes del mundo que muy interesadas prestaron total atención a mis palabras e hicieron preguntas sobre mis investigaciones, principalmente sobre las estrellas en el manto y la música.

Uno de ellos era de ascendencia judía, pero vestido como un Cristo con barba y túnica blanca. Me impresionó su presencia y las preguntas que me hizo relacionadas con las apariciones en el Tepeyac. Por el tipo de éstas pude darme cuenta que conocía muy bien el acontecimiento guadalupano.

El segundo punto importante es el siguiente: al término de la conferencia, el padre Eamon Kelly, L.C. se me acercó para felicitarme por la conferencia. Me dijo que me presentaría a un científico amigo que había realizado investigaciones en la Sábana Santa de Turín relacionadas con las flores y que como había escuchado mi conferencia sobre matemáticas y las fórmulas de la correlación le parecía que podrían aplicarse a la Sábana Santa.

El nombre de esta persona es Avinoam Danin. El padre Kelly me mencionó que en este bello edificio de Notre Dame tienen un museo dedicado a las investigaciones de la Sábana Santa, al cual le han llamado “¿Quién es el Hombre de la Sábana?”. Permanecía cerrado, pero me invitaba por la tarde para que, en una sesión privada, me haga el recorrido del mismo.

A las cuatro de la tarde me recibió el padre Kelly en sus oficinas y me llevó a una sección especial donde se encuentra el museo de la Sábana Santa de Turín. Me hizo el recorrido por cada uno de los paneles, cuadros y elementos interesantísimos de las investigaciones realizadas. Menciono algunos: la cara amplificada de Cristo, en donde aparecen con toda claridad dos monedas del tiempo de Poncio Pilatos cubriendo sus ojos. Una copia fiel de la corona de espinas que tiene la apariencia de un casco, ya que de acuerdo con los descubrimientos hasta en la parte de la cabeza se le incrustaron espinas.

Modelos de los látigos que utilizaron para causarle las heridas. Un cuadro con flores que solamente se dan en esa parte de Israel y que Avinoam Danin, con base en fotografías infrarrojas elaboradas por un grupo de científicos americanos, pudo identificar que se encuentran en la Sábana Santa alrededor de la cabeza, como formando una corona.

Después de este recorrido y haber observado con toda calma y claridad cada una de las presentaciones pude darme cuenta de que indudablemente se trata de la Sábana que cubrió el cuerpo de Cristo.

Me pregunta el padre Kelly: “Ahora dime, ya que recorriste este museo y toda Tierra Santa en este viaje, ¿qué sientes que te hace falta?”. La pregunta fue para mí sorprendente porque no me venía nada a la mente, había recorrido muchos lugares santos.

Pero el padre Kelly se me adelanta y me dice: “¿No te faltó Cristo?”. Le dije: “Lo tuve presente durante todo mi recorrido”. Me responde el padre: “En tu mente, en tu espíritu, y sólo viste piedras, agua y lugares, pero ¿quieres verlo a Él?”. Y se acerca a un bulto cubierto con una tela, la retira y me dice: “Aquí tienes a Cristo”. ¡Mi sorpresa fue enorme!, las lágrimas cubrieron todo mi rostro, tenía ante mí a Nuestro Señor Jesucristo en cuerpo, escultura preciosa hecha de bronce cuyo molde fue tomado por el artista de las proporciones de la Sábana Santa.

Ver la bella y tierna cara del Señor como algunas de las que se han representado en pinturas y esculturas, pero superior, con los ojos cerrados irradiando paz, su cuerpo de una fortaleza indescriptible y sus heridas, fue impactante.

Después de esta extraordinaria sorpresa, en un lugar más apartado, el padre Kelly descorre una cortina y me enseña a Cristo Crucificado en tercera dimensión en un holograma todo Él tomado en proporción de la Sábana Santa. Qué hermosos adelantos tecnológicos para sentir y ver todo como una realidad.

Gratos y queridos recuerdos de Jerusalén.

He estado en contacto con el Dr. Avinoam Danin, le he enviado algunos estudios matemáticos, las flores que él ha descubierto en la Sábana Santa tienen mucha relación con las que la Santísima Virgen de Guadalupe le pidió a Juan Diego cortar en el cerro del Tepeyac y que sirvieron para impregnar su Imagen en la Tilma. Indudablemente hay relación, creo haberla descubierto, es parte de mis nuevas investigaciones, pero éste es otro boleto, que comentaré posteriormente.- Mérida, Yucatán

ferojeda@prodigy.net.m[email protected]

—–

Representante en Mérida del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.




Volver arriba