Irreversible crecimiento

El crecimiento vertical  y la vialidad

Ramón Valdés Elizondo (*)

Mérida ha dejado de ser una ciudad pequeña. En su paso por convertirse en la metrópoli más importante del sureste mexicano la ciudad blanca ha encontrado los retos que toda urbe en desarrollo debe enfrentar: migración, sobrepoblación, crecimiento desorganizado, servicios básicos insuficientes, contaminación, desempleo, transporte público y vialidad.

Durante los últimos años hemos visto que los empresarios y las autoridades han impulsado el desarrollo vertical de Mérida, al menos una decena de edificios y departamentos de más de 10 pisos se están construyendo. Este tipo de obras resultan un interesante negocio para los empresarios de la construcción, pues en un pedazo de terreno relativamente pequeño potencializan sus ganancias. Para las autoridades municipales, la construcción de edificios es también conveniente pues abarata el suministro de servicios como luz, agua, basura, etcétera.

Parece ser una tendencia irreversible, nuestra bella Mérida dejará de ser una ciudad plana y comenzará a crecer hacia los cielos… Se escucha inspirador, hasta poético, sólo que hay un detalle que no se está atendiendo y que resulta ser uno de los mayores problemas de las “ciudades modernas”: la vialidad.

Construir edificios reduce el tamaño horizontal de las ciudades pero a la vez concentra a su población. Para que una urbe se desarrolle de manera planeada y evite saturarse debe contar con vías de comunicación que permitan el tránsito libre y desahogado de sus habitantes, y Mérida, cuan bella es, carece de vías adecuadas para este tipo de desarrollos.

La congestión vial es una realidad, quien niegue que el tráfico ha aumentado significativamente y que los problemas de tráfico comienzan a ser una realidad está queriendo tapar el sol con un dedo. Si nuestras autoridades municipales permiten la construcción de edificios, tienen la obligación de proporcionar las arterias adecuadas para evitar mayores aglomeraciones.

Las personas que hemos vivido en grandes ciudades sabemos que el problema más grave de la vida cotidiana no es la inseguridad o la contaminación, lo que todos los días va mermando la calidad de vida es el tiempo que destinamos en los trayectos para hacer nuestras actividades. No es sólo una cuestión de comodidad, aparejado a la congestión vial vienen el estrés, la violencia, la falta de tiempo y un factor importante de desintegración social y familiar. No exagero, los resultados están a la vista en centenares de encuestas.

Mérida requiere una transformación, el futuro nos alcanzó de golpe y aún podemos ponerle solución a estos temas. Quizá los dos más importantes son la reestructuración integral del transporte público, pero éste depende de uno aún más profundo; la construcción de verdaderas arterias y circuitos viales dentro de la ciudad.

No podremos tener un transporte público eficiente si los camiones y sistemas de transporte masivo tienen que circular por calles y avenidas que desembocan en embudos o callejones. Lo hemos mencionado muchas veces, se requieren ejes viales, se requieren vías rápidas que crucen Mérida de Norte a Sur y de Oriente a Poniente. Se requiere un circuito interior fluido y uniforme.

Si no exigimos de viva voz que nuestras autoridades municipales tomen cartas serias en el asunto, en pocos años la ciudad blanca dejará de proporcionarnos la alta calidad de vida que hoy nos ofrece. Lo digo y repito, requerimos responsabilidad y audacia, requerimos planeación, visión de futuro y, sobre todo, gobernantes que demuestren con acciones el cariño que profesan por su ciudad.- Mérida, Yucatán.

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Ramon Valdes escritor & pintor

@ram-valdes

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*) Escritor




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