Innegable indiferencia

Destruyendo al D.F.

Sergio Aguayo Quezada (*)
A la memoria de Robert Pastor, justamente reconocido

Quienes gobiernan el Distrito Federal auspician un urbanismo salvaje que destruye el tejido social, abriendo la puerta al crimen organizado. La situación empeorará si la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprueba las Normas 30 y 31.

México es saqueado de diversas maneras. Una muy habitual es cambiando el uso del suelo. Los “desarrolladores” seleccionan un predio donde construyen, sin preocuparse por el impacto urbano. Quienes gobiernan lo aceptan a cambio de dinero o favores, sin pensar en las consecuencias ambientales o sociales. Al deteriorarse el entorno crece el espacio para la delincuencia.

Los gobiernos capitalinos han hecho esfuerzos notables por mejorar el hábitat y hay que aplaudirles las ecobicis y los metrobuses. Desafortunadamente, también han sido muy tolerantes con el urbanismo salvaje que arrasa los bosques del Sur y las colonias y barrios de toda la ciudad. La creciente resistencia de los vecinos rara vez frena la destrucción.

La lateral del Periférico de Sur a Norte, a la altura del cerro Zacatépetl, está generalmente saturada. El GDF de Miguel Ángel Mancera autorizó a paso veloz la construcción de 24 mil metros cuadrados de despachos, restaurantes y oficinas corporativas en los 4,763 metros del predio en Anillo Periférico Sur 4258. Los vecinos se quejaron pero fueron ignorados y el 29 de abril la ALDF aprobó en unos minutos y sin discusión el cambio de uso del suelo. Después de disculparse por no haber distribuido el dictamen se fueron a una votación electrónica para aprobar en unos segundos (43 votos a favor, 2 votos en contra —Edgar Borja y Priscila Vega— y 4 abstenciones) “el dictamen” que “modifica el Programa Parcial de Desarrollo Urbano de Jardines del Pedregal”. La ALDF aprueba con ligereza muchos otros cambios de uso del suelo. Ha sido una destrucción rutinaria, metódica, irracional del urbanismo capitalino.

El golpe que se viene es peor, mucho peor. La ALDF está preparándose para recibir las Normas 30 y 31 que enviará el gobierno de Mancera. Proponen abrir por ahora 673 colonias (cada diciembre incluirán otras colonias) poniendo de pretexto a la construcción de viviendas de interés social; con ese pretexto dejan resquicios para quitar el límite al número de departamentos de cada edificio, eximen a las constructoras de proporcionar cajones de estacionamiento, les dan todo tipo de privilegios fiscales, etcétera. Mientras el PRI intenta hacerle regalos a Televisa, el PRD se los hace a las constructoras.

Llama la atención que entre las colonias afectadas estén zonas de clase media alta con un valor por metro cuadrado muy elevado (la Condesa, San José Insurgentes, Guadalupe Inn, etcétera). Para evadir el límite de precios que el “interés social” impone, los venderán a otra empresa que luego podrá rentarlos o revenderlos al precio de mercado. La imaginación del especulador (y de sus cómplices) no tiene límites.

En la lista también metieron a colonias populares. Un ejemplo es la colonia Morelos (una parte está en la Cuauhtémoc y otra en la Venustiano Carranza) que me permite comentar el problema de la seguridad. Hay suficiente evidencia para asegurar que la violencia tiene entre sus alimentos el deterioro urbanístico. Es por eso que el GDF, la delegación y el Programa Nacional de Prevención del Delito (federal) le invertirán $8 millones al año a la colonia Morelos para “restablecer el tejido social”, que simultáneamente destruirán las Normas 30 y 31. Indudable la esquizofrenia, el cortoplacismo y la indiferencia hacia el futuro. Si los dejamos, seguirán destruyendo al D.F.
La lista con las 673 colonias que se verían afectadas las puede encontrar en mi página. Más información en Facebook: Suma Urbana.
La miscelánea

El 25 de junio, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia, presentó con pompa y ceremonia el Programa Nacional de DH 2014-2018. En su discurso presumió que en 2013 la CNDH había llevado al “cabo el programa más ambicioso (y efectivo) de capacitación en materia de derechos humanos en la historia de la institución y el país”. En el Programa aseguró lo contrario: “la capacitación en derechos humanos no ha incidido de la manera esperada” porque los “modelos de formación” no eran adecuados y porque resultaron insuficientes los “instrumentos de evaluación”. ¿Y así quieren reelegirlo en noviembre?— México, D.F.
www.sergioaguayo.org
—————
*) Investigador y analista político. Colaboraron Paulina Arriaga Carrasco y Maura Roldán Álvarez




Volver arriba