Hablemos de excesos

Sentido común

Cholyn Garza (*)

No cabe duda que estamos viviendo de una manera donde la frivolidad asoma el rostro en todo su esplendor. Lo vemos en casi todos los círculos sociales, políticos, económicos. ¡Qué tristeza! Que en no pocas ocasiones, esa frivolidad provenga de la corrupción.

La demanda del empresario Carlos Ahumada contra el PRD y su ex presidenta, Rosario Robles, nos da una pequeña muestra que ningún partido político está exento de tentaciones en cuanto a poder y dinero se refiere.

En su momento nos dimos cuenta de aquel bochornoso, vergonzoso asunto donde participó René Bejarano, individuo que aún -inexplicablemente- continúa en la política cuando debería estar retirado de ella. Su actitud de entonces obedecía sin duda a una orden de “alguien”, eso no se discute; sin embargo, el señor Bejarano pudo haberse negado a recibir las bolsas con dinero presumiblemente para el financiamiento de una campaña.

El escándalo provocado por tal situación fue grande; lamentablemente el castigo a la corrupción y, por supuesto, a los corruptos, no se dio.

Ahora resulta que el empresario Carlos Ahumada reclama, en una demanda, la nada despreciable cantidad de $200 millones al PRD y a Rosario Robles, con quien se dijo insistentemente tuvo una relación sentimental. ¡Qué desvergüenza de individuo! ¿Por qué hasta ahora? ¿Acaso no se benefició con contratos que le redituaron grandes ganancias?

Claro que esto no exime de un compromiso a quienes lo hayan contraído, pero sí molesta, y mucho, el que ese individuo que obtuvo beneficios en un país que no era el suyo, que practicó la corrupción junto con políticos mexicanos de izquierda, se exprese de una mujer como lo ha hecho. “No amé a Rosario”. Dicen que los caballeros no tienen memoria, pero este individuo lo que no tiene es vergüenza y, por supuesto, no es un caballero. Es un simple oportunista a quien no le importó enamorar a una mujer con un solo propósito: obtener beneficios. Despreciable, cínico y corrupto a todas luces el argentino.

Como si fuera poco lo del empresario con el PRD, se destapa otro escándalo político: el de la empresa Oceanografía. Existe un buen número de individuos que ostentan una vida de lujos y enriquecimiento de la noche a la mañana, mismos que pretenden pasar por honorables y no son más que vil corruptos que se benefician del poder y se alimentan de las corruptelas en las que participan.

Nadie con un poquito de sentido común puede creer que los excesos con que se comportan ellos y sus familias, como son viajes, mansiones dentro y fuera del país, son producto de dinero bien habido.

¿Cuántos nombres habrá que conocer en el caso de Oceanografía? ¿Cuántas corruptelas han existido en Pemex? Lo importante no es descubrirlos, sino que paguen por lo que le han hecho al país. A México lo han sangrado, lo han exhibido ante el mundo como un país donde las corruptelas son parte de los acuerdos políticos y de negocios; han deteriorado las finanzas de las instituciones robándose el patrimonio de los mexicanos al cometer fraudes inaceptables.Los excesos nunca han sido buenos.Mientras por un lado el sistema educativo en México ha ido a la baja, una mujer, dirigente del considerado sindicato de maestros más poderoso, Elba Esther Gordillo, dilapidaba el dinero a manos llenas. No era precisamente ingresos por concepto de salarios, no: era el derroche absurdo e insultante de aportaciones que debieron ser utilizadas para beneficiar a la niñez mexicana.Contrasta el deterioro de infinidad de escuelas, carencia de materiales, mobiliario en pésimas condiciones entre otras cosas, con el exceso en un estilo de vida que tenía la dirigente nacional de maestros. Vestuario, viajes, joyas, obras de arte.De Pemex, ni decir; empresa que ha servido para beneficio de unos cuantos. Aquellos críticos de un sistema corrupto cayeron en la tentación y sucumbieron a ella. El poder, las corruptelas no provienen de un solo partido político, sino de los hombres que se encuentran en el juego perverso de la degradación.Si realmente hubiera existido la intención -por parte de aquellos que se ostentaron como críticos- de cambiar el sistema corrupto que se tenía, estoy segura que el cambio hubiera llegado.Un cambio no sólo de partido en el poder, sino el que el pueblo deseaba hacia la honestidad, el trabajo, el castigo a las corruptelas, la tranquilidad en los hogares. Lejos de eso vinieron más excesos, quizás porque se dieron cuenta quienes llegaron que el poder se disfruta, y el dinero, venga de donde venga, mucho más.Lamentablemente lo que se ha mantenido vigente son las corruptelas. Ahí tenemos una muestra, de otras que seguramente existen, en el caso de la empresa naviera Oceanografía. ¿Cuántos y quiénes son los funcionarios, políticos, empresarios involucrados? ¿Conoceremos la verdad?Ya veremos hasta dónde llega la investigación y cuántos involucrados van a caer.- Piedras Negras, Coahuila.

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*) Escritora




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