Gestión eficiente de aguas subterráneas

Sostenibilidad y equidad

Por: Jorge Antonio Lechuga Andrade (*)

 

Para el desarrollo sustentable se requiere de un equilibrio entre los cuidados de los recursos naturales, económicos, control de contaminación alimentaria y del agua; procuración de la equidad en la alimentación y suministro de agua potable para los habitantes del planeta, para lo cual es indispensable una eficiente gestión de los recursos. Para el caso del agua, una de las fuentes importantes para la potabilización es el agua subterránea. En México es incuestionable el suministro de agua tratada para la vida, sobre todo en las zonas de baja precipitación y alta densidad demográfica. La extracción de volúmenes considerables de agua subterránea proporciona beneficios sociales importantes, pero puede modificar el ciclo hidrológico al disminuir los niveles del agua y la aportación subterránea a los ríos, manantiales y humedales, reducir la evaporación en zonas con niveles freáticos próximos a la superficie del terreno o incluso cambiar las relaciones río-acuífero. Por lo tanto es indispensable una buena gestión para tener controlados los efectos que se derivan de la explotación de los acuíferos. La contaminación y el descenso de niveles ocasiona el aumento de los costos de explotación al tener que bombear el agua de mayor profundidad y, en algunos casos, tener que abandonar o sustituir algunos pozos; y desde luego se puede producir el deterioro de la calidad del agua del acuífero por intrusión de aguas salinas y por la entrada de aguas subterráneas de calidad química y microbiológica deficientes.

Millones de personas en el mundo dependen exclusivamente de los recursos de agua subterránea para satisfacer sus necesidades diarias de agua y cientos de millones de agricultores para mantener sus medios de subsistencia y contribuir a la seguridad alimentaria de los habitantes. Sin embargo, según los expertos, la gestión de la mayoría o quizás la totalidad de los acuíferos no tiene en cuenta la sostenibilidad o equidad necesarias para conservar y proteger estos recursos vitales de agua potable.

Actualmente estamos frente a desafíos medioambientales y globales sin precedentes, como el crecimiento de la población mundial. Ésta podría alcanzar los 9,000 millones de personas en cuatro décadas, requiriendo así una duplicación de la producción de alimentos en tres décadas, y la energía suficiente para las necesidades básicas.

A estos factores globales hay que superponer los riesgos adicionales generados por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los límites de los recursos naturales. Estos riesgos incluyen los fenómenos hidrológicos extremos que pueden provocar graves inundaciones y sequías. En ambos casos, la formulación de buenas estrategias de gestión del agua es fundamental para garantizar la supervivencia del planeta (doctora Alice Aureli, especialista principal en el Programa Hidrológico Internacional de la Unesco).

Las aguas subterráneas proveen casi la mitad de toda el agua potable en el mundo y alrededor de 43% de toda el agua efectivamente consumida en el riego. Además, los acuíferos ofrecen una reserva esencial para la población de regiones áridas, proporcionando una fuente fiable de agua, incluso durante largos períodos sin lluvia. Asimismo, el agua subterránea contribuye a mantener muchos tipos diferentes de ecosistemas de los cuales dependen las poblaciones.

Sin embargo, la gobernanza de los recursos mundiales de aguas subterráneas se encuentra aún en sus inicios. Los procesos de decisión relativos a su gestión y su uso no se apoyan en suficiente información, dando lugar a patrones de uso que no son viables a largo plazo. La gobernanza de aguas subterráneas es aún más compleja cuando los recursos son transfronterizos. Tan sólo en África se han localizado hasta hoy más de 40 acuíferos transfronterizos.

Es incuestionable que las ventajas de las aguas subterráneas son numerosas: su presencia en muchos lugares, la velocidad con la que se puede hacer eficiente su extracción, con un costo relativamente bajo, su resiliencia a la sequía y su capacidad para adaptarse a la demanda las convierten en un componente fundamental para el suministro de agua en zonas rurales y pequeños poblados, así como para los usos domésticos, en regadíos, industriales y comerciales (Ferdinand Waititu).

Por lo tanto, la gestión de los recursos de agua subterránea tiene que equilibrar su explotación y debe considerar la susceptibilidad a la degradación del sistema hidrogeológico en cuestión, así como los intereses legítimos de los usuarios. Por consiguiente, en una explotación consciente se tiene que realizar un control adecuado de la evolución de niveles, flujo y calidad química y microbiológica de las aguas subterráneas. En casos en donde la carencia de agua es extrema se acude a procesos de desalinización de aguas de mar, como en el Medio Oriente, algunas zonas de los Estados Unidos y de Australia, entre otros.

Tomemos conciencia, con la convicción de que el problema es de todos, y a los que nos corresponda hacer no dudar en contribuir por el bien de nuestra vida y la de las futuras generaciones.- Mérida, Yucatán.

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*) Doctor en Proyectos de Innovación en Ingeniería de Procesos por la Universidad Politécnica de Cataluña y profesor e investigador de la Uady




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