Forma de presión humana

Oxkutzcab y la crisis comunitaria

Los pueblos viven en este tiempo un momento de cambio producido por los adelantos científicos y tecnológicos en diversas actividades que realizan sus habitantes. Son de notarse los avances del gobierno, que intervienen en el bienestar de la gente, como son los programas de salud, educación, apoyo a campesinos, etcétera. Sin embargo, no podemos dejar de notar que la mayoría de las familias vive al día o en crisis económica con consecuencias funestas, pues, es notable el miedo y la desesperación con que ven su futuro, que los hace luchar hasta el cansancio para sostener a sus hijos con dignidad, aunque debido a su precaria economía no pueden darles el bienestar que humanamente se merecen.

Sin duda la dificultad de lograr un bienestar familiar promueve la desesperación y hace que la violencia familiar crezca, sobre todo en jóvenes, alimentada por las frustraciones de logros no alcanzados en su comunidad, teniendo la necesidad de partir a lugares lejanos en la búsqueda de un futuro mejor, porque el esfuerzo de la comunidad para construir su futuro es cada día más patente.

La marginación y la idolatría al dinero nos hace deshumanizados por sostener un estilo de vida que excluye a otros, nos volvemos egoístas. No puede ser que nos afecte más como noticia la muerte de un artista que la de un anciano que pierde la vida por hambre o frío y en la más terrible pobreza. No debemos convertimos en adictos a la marginación de los que menos tienen ni darnos golpes en el pecho con sarcasmo para agradecerle a Dios que nos hizo nacer ricos.

Debemos evitar la competitividad donde el más poderoso busca vivir con el esfuerzo del más pobre.

La cultura del bienestar y la comodidad en que vivimos no debe volvernos indiferentes ante la pobreza y explotación que vive la mayoría de nuestra gente. Debe afectarnos su futuro y dejar de sentirnos incapaces de compadecernos y resolver pobreza.

Dentro de nuestra cultura la moral y la ética suelen verse con desprecio y con burla; de ahí el temor que tenemos de enfrentar los retos que aparentemente no son nuestros. No compartir con los pobres sus retos y mostrarnos indiferentes ante ellos, y permitir que sean esclavos de un comercio sin escrúpulos nos hace cómplices de su pobreza y marginación.

Nos debería llenar de indignación ver en los medios de comunicación la actitud de quienes prefieren votar su esfuerzo a la basura y dejar que se pudra en las parcelas antes de seguir siendo explotados por comerciantes voraces. Va siendo hora de reflexionar si eso no nos afecta.

Es necesario que todos participen y apoyen el proyecto de comercialización que nos propone la Dirección de Comercialización de la Secretaría de Desarrollo Rural, que por falta de apoyo de los productores no se ha desarrollado. Es hora de aprovechar el apoyo que el gobierno del Estado nos brinda y buscar la unidad de los productores, para que su unión sea punto de partida en la búsqueda del bienestar de todos al exigir con energía a los comerciantes sin escrúpulos que miren con respeto la labor de los campesinos y productores, y paguen con precios redituables el esfuerzo que realizan en la producción de sus productos agrícolas.

No olvidemos que la pobreza es una forma de presión humana, que denigra a la sociedad, pues genera falta de educación y propicia una cultura de violencia reflejada en la formación de pandillas juveniles, que crean inseguridad. Por la educación a nuestros hijos y seguridad de nuestras familias debemos participar todos en la solución de este problema que fortalecerá nuestra economía y familiar, y brindará bienestar de todos los habitantes de Oxkutzcab. Apoyemos a quienes son la base de la economía de nuestro municipio. Los productores y los campesinos.- Oxkutzcab, Yucatán.

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*) Profesor. Promotor turístico independiente




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