Extraviada reacción en Morelos

Respuesta a una marcha multitudinaria

Por Manuel Castilla Ramírez (*)

En su editorial del semanario católico “Desde la fe”, órgano informativo de la Arquidiócesis de México, en su edición del 9 al 15 de febrero, publica que hace unos días el obispo de Cuernavaca, monseñor Ramón Castro Castro, encabezó una multitudinaria marcha a favor de la paz y de la familia en la misma ciudad de Cuernavaca, en seguimiento de las constantes indicaciones del Papa Francisco a todos los pastores del mundo, a quienes pide salir de las iglesias, abrir las puertas de las catedrales no sólo para que los fieles entren, sino también para que los pastores salgan a las periferias geográficas y existenciales; es decir, dejar la comodidad del templo para ir a la gente y unirse a sus preocupaciones llevando el Evangelio como respuesta y esperanza.

La marcha que hace algunos días encabezó por las calles de Cuernavaca el obispo Castro Castro es una nueva actitud del prelado que impulsa a la sociedad a recuperar los espacios públicos que se han ido perdiendo por la falta de liderazgos y de participación ciudadana, frente a la delincuencia y las erráticas políticas públicas de distintos gobiernos.

Hasta hace algunos meses, monseñor Castro Castro gobernaba la apacible y tranquila diócesis de Campeche, cuya sede se asienta en la catedral de dos espigadas torres que adornan un bello paisaje de la colonial ciudad amurallada, acariciada por el apacible y tranquilo mar campechano.

Nacido en Jalisco, el hoy obispo de Cuernavaca fue designado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán, de donde fue designado Obispo de Campeche.

Sus relaciones con los recientes gobernadores de dicha entidad federativa puede decirse que no sólo fueron respetuosas, sino de cercana colaboración y convivencia.

Volvamos el editorial del semanario “Desde la fe” titulado “Gobernantes extraviados”:

“La reacción del gobierno de Morelos ante el inesperado éxito de la multitudinaria marcha ha sido patética, por decir lo menos, envuelto en los atavismos ideológicos y en los dogmatismos doctrinarios, al estilo del tristemente y siniestro Tomás Garrido Canabal en el sureste mexicano de los años 30, uno de los más grandes represores de las libertades en México.

“El gobierno morelense se ha mostrado definitivamente extraviado, ya que en lugar de sumarse a la expresión pública de la legítima preocupación pública, se ha lanzado haciendo de gala de una total intolerancia contra la participación del Obispo, calificando la marcha como de asuntos religiosos o confesionales y por ello irrelevantes, confundiendo el verdadero sentido del reclamo.

“Y peor todavía, ante el justo reclamo de la ciudadanía por la paz ha respondido con la amenaza de legalizar el crimen del aborto en la entidad; es decir, el gobierno ha amenazado con una violencia peor que la que ejerce el crimen organizado: la legalización y promoción del asesinato de niños inocentes en el vientre de sus madres”.- México D.F.

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*) Periodista

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