Ex marine sospechoso en la frontera

Actitudes

José Santiago Healy (*)

El suceso ocurrido la noche del 31 de marzo en la garita mexicana El Chaparral, en Tijuana, ameritó breves espacios en secciones policiacas de la región.

Andrew Tahmooressi, un ex marine norteamericano de 25 años de edad, ingresó a México en un pick-up cargado de pertenencias, entre ellas un nada despreciable arsenal.

El ex combatiente de Afganistán, con residencia en Florida, había viajado semanas atrás a San Diego para recibir un tratamiento psiquiátrico debido a desequilibrios mentales provocados por su participación en la guerra.

Andrew enfiló su vehículo por San Ysidro rumbo a Tijuana y cruzó el semáforo en la aduana con luz verde, pero un agente lo detuvo al notar que el pick-up traía mucha carga y observar nervioso al conductor.

Luego de la inspección rutinaria se detectaron en el vehículo del ex marine las siguientes armas: una pistola calibre .45, un rifle de asalto Spartam Alpha M6, calibre .223, similar al que utilizaba en Afganistán, y una escopeta Benelli calibre 12.

Las tres armas estaban cargadas y listas para ser disparadas, pero además se encontraron 400 balas y cartuchos, además de seis cargadores, todo ello en la pick-up del norteamericano.

Según el administrador de la Aduana en Tijuana, Alejandro González Guilbot, se requisan armas de contrabando en la frontera una o dos veces por semana, sin embargo “desde hace un año no habíamos visto un arsenal de este tamaño”.

Tahmooressi fue trasladado al penal de La Mesa, en Tijuana, para ser procesado por ingresar armas de manera ilegal a México, como ha ocurrido en otras ocasiones con norteamericanos que no conocen las leyes de nuestro país o se pasan de listos creyendo que nunca serán detenidos.

Sin embargo, el caso del ex marine tomó otro derrotero. Su madre, Jill Tahmooressi, inició desde Florida una extensa campaña para presionar por la liberación de su hijo, en la que ha involucrado a por lo menos veinte congresistas federales.

La señora asegura que su hijo no pretendía cruzar a México -que se extravió en el “freeway”- y que sencillamente es inocente porque no tenía ninguna intención de llevar armas al vecino país.

Por su parte, la Fiscalía mexicana demostró que Andrew cruzó antes por lo menos en dos ocasiones a Tijuana y existen sospechas de que pudieron ser en total seis cruces desde que llegó a San Diego.

Quedó claro además, por las grabaciones oficiales, que al ser detenido en la garita mexicana el ex militar nunca dijo que se equivocó de camino ni tampoco trató de regresar a su país antes de ser inspeccionado por los agentes aduanales.

De cualquier manera, la campaña de la señora Tahmooressi tuvo resultados en los sectores políticos y en medios de comunicación de California, en especial en los más conservadores.

El congresista republicano Duncan Hunter, con asiento en Alpine, tomó el caso como bandera nacionalista y llegó al extremo de solicitar la intervención de las autoridades federales y militares en el penal de La Mesa para rescatar al militar detenido.

Hunter sostuvo que Tahmooressi fue un héroe de la guerra y que no merecía estar encerrado en una cárcel mexicana por un supuesto error de manejo. Por fortuna, las autoridades de Washington declararon que no tenían nada que comentar con respecto a la solicitud del congresista en el sentido de enviar un comando militar a Tijuana para liberar al ex combatiente.

Lo cierto es que ahora ya no queda claro cuál fue la intención del joven veterano al viajar a México con una pistola y dos rifles de asalto, además de cartuchos y balas al por mayor.

¿Se trató de una imprudente valentonada de Tahmooressi o bien esto es parte de una operación de contrabando hormiga bien organizada y cuyas armas tienen como destino los grupos del crimen organizado, sean de Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Sonora o Baja California?

Habrá que dar seguimiento a este caso porque puede tener más cola de lo que parece.

Apunte final

Bochornoso espectáculo sigue brindando el empresario Gastón Azcárraga, primero al huir de la justicia mexicana y ahora solicitar un asilo político en los Estados Unidos. ¿Qué no tendrá los pantalones como para dar cuentas de sus actos o defender su inocencia aquí en México?- Chulavista, California.

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*) Periodista

»Lo cierto es que ahora ya no queda claro cuál fue la intención del joven veterano al viajar a México con una pistola y dos rifles de asalto, además de cartuchos y balas al por mayor




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