Este pacto no es con Dios

Bandera blanca a favor de la vida política institucional

Jorge Zepeda Patterson (*)

Para un tango se necesitan dos (takes two to tango, dice el refrán), para un pacto se requieren tres. La salida del PRD del cacareado Pacto por México firmado al inicio del gobierno de Peña Nieto hace añicos la posibilidad de una base de entendimiento permanente entre la derecha, el centro y la izquierda en nuestro país.

El pacto era imperfecto y tenía carencias evidentes. Primero, porque PRI, PAN y PRD difícilmente pueden acreditarse como legítimos representantes del centro, la izquierda o la derecha, respectivamente.

El PRI es del centro simplemente porque no es de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario; o sea, es lo que haga falta. El PRD es de izquierdas, aunque la mayor parte de la gente de izquierda no lo sienta suyo, y el PAN tiene tantas derechas que ya no sabe bien a bien qué representa.

Por lo demás, resulta evidente que el Pacto era más una foto de cúpulas que un encuentro de tres fuerzas políticas y sociales. Tenía que ver mucho más con los intereses políticos de Peña Nieto, Los Chuchos y Madero, respectivos líderes, deseosos de impulsar sus agendas personales. Tanto es así, que la firma del Pacto provocó retortijones en los cuadros medios y la base del PRD y PAN. En el primero dio el pretexto al lopezobradorismo para escindirse y en el segundo generó una rebelión que todavía no termina en contra de Madero.

Con todo, la idea del Pacto no era deleznable. Por precaria que sea la representación real de la sociedad mexicana en los tres partidos, son los institutos que dominan la política formal y jurídica; es decir, son los poderes formales. Los únicos que pueden introducir cambios de fondo en el entramado institucional. El hecho de que pudieran construir consensos de largo plazo sobre una base permanente de diálogo era una buena noticia para un sistema político paralizado por el jaloneo de los protagonistas.

La mera foto de las tres fuerzas firmantes no lo convertía en el Pacto de la Moncloa o la Conferencia de Yalta, pero constituía una bandera blanca para abandonar la guerra de sabotaje en la que se había convertido la vida política institucional.

A lo largo de casi un año esta débil tregua permitió al gobierno soñar con la posibilidad de introducir cambios importantes. Y, por lo menos al nivel de la narrativa, lo consiguió, comparado con los seis años anteriores. Reformas educativa, fiscal, política y energética, entre otras, se convirtieron en titulares de los diarios a lo largo de 2013, aunque con resultados más que inciertos.

En la práctica no va a pasar nada. En realidad cada uno de los acuerdos tenía que ser negociado desde cero, y, como siempre, cada una de las fuerzas pedía ventajas a cambio de la firma. Al PRI le basta el apoyo del PAN para lograr la mayoría calificada que exige un cambio institucional. La salida del PRD simplemente significa que el PAN encarecerá su factura política para darle su amor a Peña Nieto cada que éste les pida su firma. Y punto.

Y por lo demás, la salida formal del PRD tampoco significa que éste haya quemado sus naves con Los Pinos. Como bien se sabe, Jesús Zambrano, presidente de este instituto, abandonó el Pacto a regañadientes, por la presión de los cuadros en contra de la reforma energética que impulsa Peña Nieto. Pero nada impide que los legisladores de ese partido voten a favor de iniciativas presidenciales en otros temas.

La política sigue su curso, pues. “Business as usual”. En la práctica nada cambia. Una abolladura más para Peña Nieto, aunque más de imagen que otra cosa, y una buena noticia para el PAN. Lo demás apenas da para recordar el bolero de Álvaro Carrillo con el muy apropiado nombre “La mentira”.

“Se te olvida / que me quieres a pesar de lo que dices / pues llevamos en el alma cicatrices / imposibles de borrar. Y hoy resulta / que no soy de la estatura de tu vida / y al soñar otros amores se te olvida / que hay un pacto / entre los dos. Por mi parte / te devuelvo tu promesa de adorarme / ni siquiera sientas pena por dejarme / que ese pacto no es con Dios”.- México, Distrito Federal.

@jorgezepedap

Web: www.jorgezepeda.net

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*) Periodista




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