¡Envíame a mí..!

Reflexiones penitenciarias

Alberto López Vadillo (*)

Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?”. Entonces yo dije: “Aquí me tienes, envíame a mí…” -Isaías 6,8

Estimados lectores, a lo largo de nuestras vidas seguramente hemos escuchado la expresión: “En la vida todos venimos a hacer algo” o “Dios tiene un propósito para nosotros”, según sea nuestra creencia.

A veces, esta tarea nos toca realizarla en los lugares más insospechados y en las circunstancias menos probables. Tengo 44 años, soy psicólogo y desde hace 10 años soy interno penitenciario. Durante este tiempo estoy intentando, y de la mejor manera que me es posible, realizar lo que de pronto me tocó hacer en este momento de mi vida.

Desde el año 2007 escribo para Diario de Yucatán, lo hago básicamente a través de reflexiones sobre cómo se vive en un centro penitenciario, cómo es el proceso de rehabilitación social, cómo son las relaciones entre los internos y con sus familias y cuáles son sus principales problemáticas.

He editado dos libros, el primero “El camino que va de regreso, Crónicas penitenciarias” y posteriormente “El camino que va de regreso 2, Una mirada a la vida penitenciaria”, con la selección de los artículos publicados desde esa fecha, que se consideraron los más comentados y de mejor contenido.

En junio de este año organicé el “primer foro sobre vida penitenciaria”, en el que participaron destacados integrantes de la comunidad que trabajan con los internos penitenciarios desde varios ámbitos, a fin de dar a conocer a la sociedad cómo es la vida penitenciaria vista desde varias ópticas.

En esta ocasión compartimos con ustedes nuestro siguiente proyecto. Como todos saben, nos acercamos a la Navidad y en esta época la nostalgia y la soledad son compañeras permanentes de los internos penitenciarios. Ciertamente, muchos de ellos tienen la fortuna de ser visitados y apoyados por sus familias. Sin embargo, también hay los que por distintas razones no tienen ese privilegio.

Por ello estoy organizando “La posada penitenciaria 2013″, que en esta ocasión la dirigimos a los dos grupos más vulnerables dentro de un centro penitenciario: los enfermos psiquiátricos, que son internos que deberían estar en un hospital psiquiátrico, pero que por haber cometido un delito es necesario que permanezcan aquí, y las personas de la tercera edad que han sido olvidadas por sus familias y que están muy deterioradas tanto física como mentalmente.

Para realizarla, estamos solicitando de su invaluable apoyo, que podría ser:

1.En especie. Donando artículos de higiene personal (jabón, pasta y cepillo dental; papel higiénico, rastrillos, peines, etcétera). Con ellos les haremos obsequios para que Santa Claus los “entregue” el día de la posada.

2.En efectivo. Donando cualquier cantidad, para que con ello compremos los ingredientes para prepararles su comida navideña.

3.Con su asistencia y participación. Donando parte de su tiempo, al asistir al Centro de Reinserción Social el domingo 22 de diciembre de 12 a 4 de la tarde y apoyándonos en el reparto de la comida, la organización de los cantos de la posada, la piñata, los juegos y, principalmente, escuchando y dando esperanza a los internos para quienes estamos trabajando.

Estimados lectores, en lo personal pienso que uno de los grupos más vulnerables de todo el tejido social son los internos penitenciarios y dentro de ellos están especialmente las personas de la tercera edad y las que tienen algún padecimiento psiquiátrico.

No justifico de ninguna forma los actos que atenten contra la convivencia social; sin embargo, también entiendo los delitos como errores cometidos en la vida y a lo largo de estos 10 años me he dado cuenta de que cualquier persona común está expuesta y no exenta de cometer.

Así que, fiel a mis convicciones y acompañado de un grupo de extraordinarias personas, decidimos comprometernos para trabajar con ellos, convencidos de que todo el que comete un error merece una segunda oportunidad; todo el que tropieza tiene derecho a levantarse, pero, principalmente, a que se le tienda una mano.

Esperamos contar con su invaluable apoyo y aprovecho esta oportunidad para desearles también la mejor de las Navidades en compañía y el amor de los suyos.

Para cualquier información o donaciones pueden comunicarse con la señorita Sandra González al 999-990-8313 o con la señora Irma Herrera al 999-200-6007 y con todo gusto iremos a buscar sus aportaciones, entregándoles el recibo correspondiente y, si me lo permiten, alguno de los libros que he publicado en agradecimiento por su generosidad. Que así sea…- Mérida, Yucatán.

[email protected]

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*) Psicólogo. Interno en el Cereso meridano




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