Entre parches y reformas

Educación

Mario Lope Herrera (*)

Estamos avezados a ser un país resignado cuando escuchamos o leemos los informes de la OCDE en materia educativa y desigualdad social. Somos los peores. Quizá el peor de Latinoamérica. A pesar de las reformas que tanto presume este gobierno, la educativa ha comenzado a mostrar serias lagunas porque el fondo del problema no es político ni administrativo: es sociocultural. Y eso ningún gobierno -PRI o PAN- lo ha sabido entender.

La desigualdad social es una terrible consecuencia del abandono del tema educativo. No habrá crecimiento económico si primero no se atiende la educación. Los gobiernos han utilizado a la SEP y la Sedesol como auténticas vulcanizadoras: parchar problemas sin darles una cuantitativa y cualitativa solución con auténtico espíritu reformador. Esto se ve reflejado en los números. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México destina en protección social el 7.4% del PIB, mientras que el promedio de los países de América Latina se ubica en 21.9% (“El País”, 19 de marzo de 2014). Vea usted lo que hacen naciones como Brasil y Uruguay, y luego reflexione sus conclusiones.

El anuncio con bombo y platillos de la creación del seguro de desempleo es otro remiendo a un telar ya podrido. Para crear dicho seguro, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto reducirá las ayudas destinadas a la compra de vivienda a cambio del subsidio. ¿Qué significa esto? Cambiar de destino dichos subsidios. El eterno manejo de las finanzas públicas en México: quito de aquí y pongo allá. ¿Cuál es el mensaje de la creación de este apoyo al desempleo? ¿Realmente el gobierno se preocupa por atender a los más necesitados o es la presión de ser el único país de los 34 de la OCDE en no tener este seguro? Otro cuestionamiento es que si disminuirá el apoyo para la vivienda en nuestro país, ¿levantará la voz el sector inmobiliario que se verá golpeado más de lo que ya está? El presidente tiene en sus manos un cubo de Rubik.

La educación abandonada, con maestros mal preparados -a pesar de que reprueban sus exámenes les regalan laptops-, con planes de estudio mal elaborados, mal dirigidos, mal enseñados, mal evaluados, mal aplicados, hace un caldo de cultivo que florece en la desigualdad social. Mientras mayores sean las necesidades en materia educativa, mayor será la polarización de las oportunidades, mayor el crecimiento de la delincuencia y mayor el crecimiento del crimen organizado. Es decir, un problema sociocultural; no político, no administrativo. Un tema eternamente prostituido en las campañas electorales.

¿Qué podemos decir de la educación privada? Mucho más cuidado aquí. Sólo en nuestra ciudad hay una enorme cantidad de escuelas de dudosa calidad. Preparatorias abundan por doquier en el centro de Mérida. Ahora ya puedes terminar tu prepa en tres meses. ¿Eso es una oferta educativa de calidad o el que demanda terminar “rápido” la prepa lo hace porque sin ésta no le dan chamba ni de “viene viene”? ¿Quién regula estas escuelas? ¿Bajo qué parámetros se dan permisos y licencias? ¿Por qué una persona que termina en un colegio de éstos parece no haber terminado ni la secundaria? Todo desemboca en la desigualdad social, ese círculo vicioso entre educación y la falta de oportunidades. Hoy día, como diría en un artículo el doctor Carlos Elizondo Mayer-Serra, “en México se educa para la mediocridad”.

El futuro ya nos alcanzó y el país sigue enseñando como se hacía en tiempos de Jaime Torres Bodet. Tenemos tecnologías al alcance de la mano, intelectuales, tesis de maestría y doctorado de las mejores universidades del país que proponen mejorar la educación, maestros -pocos- bien preparados y con vocación y pasión de enseñar, un presupuesto histórico para la SEP de 259,968.28 mdp (incremento de 59,956.20 respecto a 2013) y la voluntad de miles de padres de familia que desean ver a sus hijos en universidades dignas académicamente, cuya preparación los ponga al mismo nivel que un estudiante de Alemania, Francia o Inglaterra. Lo he dicho en éstos y otros espacios, diputados y senadores necesitan trabajar interdisciplinariamente con sus intelectuales, padres de familia, maestros, rectores, representantes de medios de comunicación, inversionistas, y hacer un esfuerzo inédito por replantear nuestros destinos educativos. En vez de poner tanta atención en si México será campeón del mundo en Brasil, debemos ocuparnos por problemas reales que tenemos al alcance de la mano y que hemos creído a lo largo de la historia que se encuentran muy lejos del debate sociocultural del México de hoy.- Mérida, Yucatán.

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@lopeherrera77

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*) Licenciado en Ciencias Antropológicas egresado de la Uady y escritor

»Mientras mayores sean las necesidades en materia educativa, mayor será la polarización de las oportunidades, mayor el crecimiento de la delincuencia y mayor el crecimiento del crimen organizado




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