¿En qué se gasta tanto dinero?

Cantidad inadvertida

Por: Filiberto Pinelo Sansores (*)

Porque no le queda de otra, el gobierno estatal publica sus cuentas de gastos cada tres meses. Lo hace, sin embargo, de una manera tal que no permite sustentar la afirmación de que está aplicando los principios de la transparencia y la rendición de cuentas en el manejo del dinero.

Da a conocer cifras globales que sólo permiten saber cuánto gasta en cada gigantesco rubro, pero no en qué, ni cómo ni, mucho menos, quiénes son los beneficiarios de las tan elevadas cantidades que se erogan.

Esto se ha puesto en evidencia con el análisis hecho por la profesora Blanca Estrada Mora, según la serie de entrevistas publicadas en el Diario. Con este análisis han quedado de manifiesto varios hechos, a saber:

a) Este gobierno está gastando bastante más que el anterior, presidido por Ivonne Ortega, con los mismos, invisibles resultados desde el punto de vista del desarrollo social, b) el gasto corriente, o sea el que se usa para el pago de burocracia y bienes que usa, se mantiene alto, c) el dinero destinado a obras y servicios sigue siendo bajo, y d) se sigue distorsionando la cuantía de la deuda del Estado, con el fin de lavarle la cara a quien nos la heredó.

Ivonne gastó durante su mandato un promedio de $7,500 millones cada tres meses. El gobierno actual lo hace, al ritmo de $10,213.6 millones trimestralmente, esto es un 36% más. Este gobierno está gastando por lo menos $2,700 millones más cada tres meses, que el despilfarrador y saqueador presidido por la actual secretaria general del tricolor, sin que la producción hubiera aumentado al ritmo del gasto.

¿A quién benefician entonces las enormes sumas cada vez mayores que llegan a la tesorería del gobierno estatal si no se percibe mejoría en las condiciones de vida de los yucatecos? ¿Está siendo eficiente la inversión que dicho gobierno hace o está sirviendo para un gasto insubstancial que beneficia sólo a unos cuantos?

No estaría mal que se gastara tanto. Lo que está mal es que el dinero se despilfarre. La orientación del gasto público está en manos de un grupo político cerrado, que sólo mira a su reciclamiento y en función de ello gasta hasta lo que no tiene con meros fines electoreros. El chiste es formar legiones clientelares compradas o seducidas con dinero público.

Hemos leído frecuentemente que, por ejemplo, en el otorgamiento de apoyos al campo se erogan decenas de millones de pesos en créditos o insumos, pero lo que nunca leemos es cuáles son los índices de recuperación de ese dinero, mucho menos cuáles son los efectos, traducidos en montos o porcentajes de aumento en la producción, de esa supuesta inversión en el campo.

El gobierno gasta a manos llenas, como se deduce de sus propias cuentas, mientras el pueblo sigue en el subdesarrollo, el atraso y la pobreza. Mucho del dinero se esfuma en eventos publicitarios que sólo sirven para el lucimiento personal de quienes manejan el poder.

Sólo hay que ver la legión de funcionarios que acompañan en sus giras al gobernador. Lo que cuesta su traslado, su comida y sus enormes salarios por pasear o posar para las fotos. También el dinero que se reparte en especie o en cheques. Los regalos que se otorgan en forma de laptops, zapatos, chamarras.

Parece que el “Tlacuache” Garizurieta tenía frente a sus ojos a esta sagrada pléyade de sangrantes del erario, cuando concibió su afamada frase de que “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error” hace bastantes lustros, cuando el partido que nos gobierna vivía los tiempos del “carro completo”.

Mediante lo que llaman ampliaciones de presupuesto, el gobierno dispone de miles de millones de pesos, adicionales a los que le aprueba el Congreso cada año, para emplearlos como mejor le parezca. Sumados éstos con los aprobados se forman cantidades crecientes que adecuadamente invertidas, contribuirían al progreso de la entidad de manera importante.

Sin embargo, esto no es así, como la realidad nos muestra todos los días en que, no obstante los bombos, y los platillos y los cantos triunfales, sólo avanzan unos cuantos, pero las grandes mayorías siguen estancadas.- Mérida, Yucatán.

[email protected]

—–

*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa




Volver arriba