El TLC y las reformas estructurales…

Por Víctor Manuel Fernández Medina

México, en el mejor de los casos, está igual que hace 20 años cuando entró en vigencia el TLC. O sea que en 20 años no hemos mejorado. Como siempre ocurre, en México hay dos visiones de los asuntos públicos. Una la de los gobernantes -¿políticos o grillos depredadores?- y de los mexicanos pudientes, los que salen en las revistas de sociales y financieras nacionales e internacionales. La otra, la de los mexicanos de a pie, los que nadie conoce, los del día a día y los que ni para comer tienen o apenas para sobrevivir, y que son la mayoría. No faltan los que consideran que siempre han habido pobres y siempre los habrá. Las cifras oficiales del gobierno: Inegi, y de organismos internacionales como la Cepal nos dicen que estamos peor en aquellos rubros vitales para los ciudadanos y al país: desempleo, trabajo informal, pobreza, educación, salud. Al iniciar 2014, la cruda realidad se hace presente a contrapelo de las declaraciones del gobierno y de los “políticos”. Los salarios aumentan en 3.9% pero todo lo demás que consumimos cotidianamente para vivir, o sobrevivir, aumenta del 10% en adelante. Los aumentos se rigen por la inflación general, que es mucho menor que la inflación de los productos vitales para sobrevivir diariamente: alimentos en primer lugar.

Los panegiristas oficiales y oficiosos nos dicen que con el TLC han aumentado las exportaciones en detrimento de las importaciones, pero no nos informan que los sectores exportadores son de pocas empresas, la mayoría subsidiarias de empresas transnacionales como la automotriz, o sea las ganancias de las exportaciones van a pocas manos. Por otro lado, aunque en general la balanza es a favor de las exportaciones en el sector de las importaciones, el sector alimenticio es el deficitario: importamos los alimentos básicos que los hace más caros para la mayoría de los mexicanos: maíz, frijol, arroz, leche, huevos, etcétera. Los paganos de ese desbalance alimentario somos la gran mayoría de los mexicanos.

Carlos Salinas de Gortari declaró que con el TLC los mexicanos mejoraríamos nuestro nivel de vida y de bienestar social. Lo mismo que nos cacarean Peña Nieto y sus satélites. Pero ahora, después de 20 años, el entonces secretario de Comercio y Fomento Industrial con Salinas, Jaime Serra Puche, declaró que “evaluar los resultados del tratado con base en las cifras de pobreza y desempleo es un poquitín injusto; que nunca se afirmó que el Tratado iba a resolver los problemas sociales de México, sus objetivos eran incrementar las exportaciones y atraer más inversión”. (“La Jornada”, 31-XII-2013). Lo que se le olvidó es que prometieron que con más inversiones y más exportaciones se tendría el sustento para una mejoría de vida de los ciudadanos. Ahora nos prometen y juran que con las reformas estructurales, en especial la energética, seremos beneficiados todos los mexicanos: habrá mejor educación, más empleo y mejor remunerado, mejor salud, menos corrupción, mejor justicia, etcétera, etcétera. ¿Será que dentro de 20 años nos saldrán con las mismas argucias ratoneras como las de Serra Puche?

¿Por qué ahora sí tenemos que creerles a los priístas de siempre? Detrás de Peña Nieto está Salinas de Gortari y su corte: los mismos que hace 20 años nos prometieron el paraíso.- Mérida, Yucatán.

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*) Investigador universitario

Prometieron que con más inversiones se tendría el sustento para una mejor vida… Ahora prometen y juran que con las reformas estructurales seremos beneficiados todos




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