El reto con el petróleo

Golearán a México con energía

Por: Pedro A. Castillo Lago (*)

Las reservas probadas mundiales de crudo se calculan en 1,637 billones de barriles de petróleo y durarían aproximadamente 32 años. México, con reservas de 30,816.5 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (MMbpce), líquido solamente, ocupa el lugar mundial 18 con 10,073.2 probadas, más 8,456.9 probables y 12,286.5 posibles; y lugar 10 en producción con Petróleos Mexicanos de 2,517 millones de barriles diarios (Mbd) a 91.78 dólares de crudo a diciembre de 2013.

Con 151,998 trabajadores, Pemex es la 11a. petrolera en ventas, aportando más de la tercera parte de los ingresos fiscales a la hacienda nacional (67.4% de sus ventas).

El proceso de perforación se realiza en las etapas de exploración y desarrollo -lo que en la industria petrolera se conoce como “upstream”- y la extracción es una actividad denominada producción, que la inmensa mayoría de los países se reservan celosamente en precio y control. De este punto se transporta a sus compradores en buquetanques o se conecta mediante una red de oleoductos hacia su tratamiento primario. En México, 51.2% se exporta y el saldo va a Pemex-Refinación.

A la segunda etapa se le conoce como “downstream”: distribución, almacenamiento, reparto y venta al consumidor automotriz. En esta etapa -meramente comercial- es donde el oligopolio privado mundial, que es de cuello blanco, tiene y quiere mayor participación e interés, requiere de menos capital e intenta controlar el mercado a costa de los consumidores. Los derivados son usados por diferentes industrias y en los motores de combustión.

El mercado mundial de los combustibles líquidos los controla un oligopolio conformado por las llamadas “7 hermanas” de la industria petrolera, teniendo una capacidad instalada superior al consumo global del 50%, ocasionando cierre de algunas. En nuestro continente se concentran en el Caribe y el sur de los Estados Unidos.

Pemex-Refinación, con sus 46,236 trabajadores, tiene a cargo el Sistema Nacional de Refinación: procesa 1,690 Mbd, obteniendo de sus seis refinerías 717.66 Mbd de gasolinas y diesel, que es más del 9% del PIB; lugar 13 global, para atender el mercado al menudeo de combustibles automotor (3% del mercado global y que en los próximos cinco años podrá alcanzar más del 6%, siendo uno de los mercados de mayor crecimiento y más importantes) que representa alrededor del 5% del PIB, respetando el medio ambiente con los más altos estándares internacionales de seguridad.

Las ventas nacionales de gasolinas y diésel realizadas por la red comercial son en promedio de 1,124.6 Mbd, de las que se importa el 50.1%, 573 Mbd de gasolinas y diésel que no incluye el retorno de productos por concepto de maquila de crudo, 340,000 barriles de crudo al día. El 70.5% de las ventas, 792.6 Mbd, son gasolinas.

A las grandes compañías transnacionales primordialmente les interesará desplazar y vender los productos de sus refinerías de la región, subutilizadas al 50%, globalmente ya existentes. Se trata de concurrir con sus capitales y tecnología en distribuidoras y reparto a consumidores grandes. En esto está un grave problema potencial: la reforma convierte a Pemex en una empresa productiva del Estado y tendrá que competir con las empresas extranjeras. Si el gobierno no pone el cuidado y esmero debidos en la elaboración de las leyes secundarias y reglamentarias para asegurar los permisos a las compañías extranjeras, condiciones puntuales, no evitará que se lesionen los intereses nacionales.

Las leyes reglamentarias y secundarias deberán fijar una normatividad estricta en materia de combustibles líquidos. Los intereses extranjeros, más que las reservas de crudo que tenga México (que las hay en otros países) o de sus cuotas de exportación, es el tamaño de su mercado interno de derivados del petróleo. Ahí están las ganancias y, por consiguiente, en este rubro están puestos los ojos del gran capital.

Se deberá legislar muy acuciosamente para cuidar el mercado interno. La motivación principal es lograr una lucrativa tajada del mercado nacional. Se requiere una regulación fuertemente del Estado, que pueda garantizar una cancha pareja en la competencia que se le dará a los nuevos jugadores de la energía de las gasolinas en México.

Tiene que buscarse y mantenerse la horizontalidad de la industria petrolera, ya que, de no evitarse, estas empresas que mayoritariamente serían extranjeras regularían los precios y tendrían el control del mercado.

Es vital para los consumidores que los márgenes por eslabón, con máximos y mínimos, de la cadena de la industria petrolera sean respetados y separados para garantizar costos bajos de gasolinas para los mexicanos y, a su vez, garantizar el pago de los impuestos de las utilidades de cada eslabón de la cadena a México, y que no sean trasladadas a otros países. (Continuará).- Mérida, Yucatán.

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*) Empresario gasolinero




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