El pago de la hipoteca social

El pago de la hipoteca social

DAVID NOEL RAMÍREZ PADILLA (*)

En la medida en que la indiferencia y la frivolidad invaden la forma de pensar de nuestra sociedad, nosotros mismos contribuimos a generar condiciones que propician desigualdad y violencia en México.

Es importantísimo que la propiedad privada esté subordinada al bien común: Yo no puedo hacer algo por beneficio propio si eso implica un daño a los demás. Tenemos que entender que el problema de la pobreza no es un asunto sólo del gobierno federal o estatal, sino de toda la sociedad y cada uno de nosotros debemos aportar.

El concepto de la hipoteca social es el compromiso que tenemos todos los seres humanos con el Ser Supremo: ninguno de nosotros pagó por el don de la vida, el de la inteligencia, el de crear o el de innovar. Por eso, no es ético ni moral usar estos dones solamente para beneficio personal.

Recordemos que nuestra vida es breve y fugaz, y no nos llevaremos nada material, sólo la satisfacción de haber administrado los recursos que recibimos, pensando en la manera de multiplicar sus beneficios para favorecer a gran cantidad de seres humanos.

Estoy convencido de que la felicidad del ser humano se logra cuando nos sentimos capaces de crear valor en los demás, de servir a los demás. Los educadores tenemos que tatuar en los estudiantes que la felicidad no se encuentra en acumular, sino en el servicio a los demás.

No hay que formar sólo para competir, sino para entender que el saber es para servir. Comparto tres ejemplos recientes del Tecnológico de Monterrey, donde enfatizamos a todos los muchachos y a la sociedad que el pago de la hipoteca social no es una opción, sino una obligación moral:

1) Luis Rivera, nuestro alumno en el doctorado en Ciencias e Ingeniería, obtuvo la medalla de oro en la Universiada Mundial Kazán, Rusia, 2013. A su regreso a Aguaprieta, Sonora, su tierra, creó la Fundación Luis Rivera para apoyar a los jóvenes de pocos recursos para que vengan al Tec a cursar sus estudios profesionales. Alguien que tuviese una visión miope, de materialismo, qué va a andar pensando en juntar dinero para un proyecto así.

2) Otro Exatec, Javier Lozano, que estuvo en Yale y en Harvard, y al que le ofrecieron trabajo en Goldman Sachs con un salario tremendo, decidió regresar a México y junto con otros amigos generaron un procedimiento para tratar la diabetes a un precio muy bajo. Ya tiene aquí en Monterrey dos “Clínicas del azúcar” que atienden a miles de personas.

3) Uno de los alumnos de la Orquesta Sinfónica del Tec me comentó que desde hace tres años él y dos compañeros viajan cada fin de semana a una población pequeña en Nuevo León, donde dan clases gratuitas de música a un grupo de 60 jóvenes.

Uno puede ser, por ejemplo, un gran artista, dedicar su vida a ofrecer sus pinturas o su música a la sociedad y brindar sustento a su familia. Pero ¿qué le cuesta compartir esos dones con otras personas, usarlos para ayudar a los menos favorecidos? En México hay muchas cosas qué hacer y éstos son algunos ejemplos de pago de hipoteca social.

Saber para servir

Me podrían preguntar: ¿Y cómo paga el Tec de Monterrey su hipoteca social? Por una parte puedo mencionar que el 51% de los alumnos está becado. Por otra, mi lema, desde que asumí la rectoría hace tres años, es “saber para servir”. Yo no puedo aceptar que una universidad no use su conocimiento para servir a los demás. Por eso, en el Tec otra manera de pagar la hipoteca social es que la investigación que realizamos debe ser aplicada para resolver los problemas de México, especialmente los de la base de la pirámide. Actualmente, junto con Femsa y Dharma Capital trabajamos en un fondo para combatir la desnutrición.

El problema de México es la educación y el paso cero para que la educación nacional tenga calidad es que los niños se alimenten bien. Hay miles de niños cuyo sistema nervioso no se desarrolló adecuadamente debido a su mala alimentación. Su capacidad de aprendizaje es prácticamente nula, por lo que están condenados a una vida realmente paupérrima. Entonces, estamos creando una proteína muy barata para que la mujer de escasos recursos la consuma desde el embarazo, para que su hijo desarrolle su sistema nervioso. Esperamos terminar su producción en menos de un año. No buscamos lucrar con esta proteína; queremos pagar nuestra hipoteca social.

Otra cosa que acabamos de introducir en el Tec este año en todo el país es la firma de la toma de protesta, en la que los graduados firman un documento original (el Tec se queda con la copia) en el que se comprometen a “Cumplir la misión del Instituto, actuando con espíritu emprendedor, teniendo la ética como norma de conducta en mi vida, participando activamente en el bien de mi comunidad, fortaleciendo el tejido social y anteponiendo en mi desempeño profesional los intereses de mi comunidad y de mi país a mis intereses personales”.

Los alumnos toman protesta con sus padres y familiares como testigos.

A partir de ese momento eres Exatec y vas a portar ese adjetivo con orgullo, si eres un tipo emprendedor, ético, con fuerte participación ciudadana y que paga su hipoteca social desde su trinchera. Los jóvenes que no vivan eso podrán ser muy buenos profesionales, pero para efecto de tener el sello del Tec de Monterrey no es suficiente.

El papel de las empresas y de la familia

En México hay mucho qué hacer para mejorar las condiciones de vida de los millones de pobres, pero no simplemente con un enfoque asistencialista, sino con un enfoque que les permita crecer y ser autosuficientes a través de su capacitación y desarrollo. Si queremos paz, necesitamos darle a la gente desarrollo y la oportunidad de una vida mejor.

En este sentido, el papel de los empresarios es también muy relevante: un empresario es capaz de llamarse administrador cuando acepta que su empresa no tiene como único fin la generación de riqueza para él, sino brindar a otros el crecimiento de cada una de sus capacidades y el desarrollo de todas sus potencialidades.

Para finalizar, unas palabras a los papás: La familia es donde se fragua el compromiso con la sociedad. Es ahí donde se aprende a respetar a los otros, donde se aprende a ser solidario y a vivir la filosofía de servicio a los demás. En la medida en que los padres de familia asumamos este compromiso de imprimir en nuestros hijos este conjunto de valores, pagaremos buena parte de nuestra hipoteca con la sociedad.

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*) Rector del Tecnológico de Monterrey y autor del libro “Hipoteca Social”

»Los educadores tenemos que tatuar en los estudiantes que la felicidad no se encuentra en acumular, sino en el servicio a los demás




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