El hombre y sus ciudades

Por Fernando J. Alcocer Ávila

El espacio urbano es el resultado directo de las personas y sus actividades, representa su cultura y sus costumbres, y, aunque se parezcan, todas las ciudades son diferentes entre sí y hasta en la misma ciudad se pueden distinguir espacios y zonas diferentes entre las demás; por eso, el pasado diciembre se llevó al cabo una serie de conferencias en el Colegio de Especialistas en Diseño Urbano de Yucatán, donde se abordó este tema: ¿Qué estamos haciendo los hombres (como especie, varones y mujeres) con nuestros espacios urbanos llamados ciudades?

La pregunta que siempre nos hemos hecho: ¿cómo dentro de la planeación, para llegar al diseño urbano adecuado, incluimos en el ordenamiento territorial al ser humano como eje del desarrollo?, y vale la pena mencionar que en todos los discursos oímos frecuentemente que el hombre es la razón de la planeación, pero todo se queda en los predios y sus usos del suelo.

Reconocer que la ciudad es de todos, sin excepción, y que cada uno se apropia de su parte como suya, y aquellos que tienen la suerte de trabajar en el diseño urbano deben interpretar estas costumbres para diseñar; los llamados “urbanistas” han hablado de forma que parece que ellos son los dueños de la ciudad y del destino de los que en ella habitan, y tienen en sus manos las respuestas, terrible soberbia. Como bien describió nuestro muy apreciado amigo el arquitecto Enrique Duarte en su “Ciudad Posible” (editorial en el D. de Y.), somos nosotros los que nos debemos involucrar en lo que pasa en la ciudad, una excelente aportación de reconocer que la ciudad es nuestra y los que ocupan puestos políticos sólo son administradores, no dueños de ella.

Con la visión de nuestro amigo el cronista de la ciudad Gonzalo Navarrete de que la ciudad es y existe por nosotros, huella imborrable de nuestra apropiación e identidad, es que hasta nombre le damos a las esquinas como modo de identificación y reconocimiento; el arquitecto Enrique Duarte nos dijo que el arquitecto debe ser sensible a lo que en la ciudad pasa, proponer y buscar aportar nuestros conocimientos profesionales y ser parte de la solución, donde hay miseria urbana, donde la violencia es el indicador permanente, la salud pública, y así, la ciudad no es solamente el centro y las avenidas arboladas, debemos actuar con conciencia; el abogado Dafne López nos comentó en su exposición que como personas tenemos un marco legal que existe para coordinar y ordenar nuestra conducta y nuestros derechos, para que de manera equitativa todos formemos parte del desarrollo.

El doctor en Derecho Jorge A. Victoria Maldonado, ombudsman local, nos dejó en claro que si no podemos incluir a todas las personas en la ciudad, no estamos ofreciendo el mismo derecho para todos, estamos excluyendo y eso trae como consecuencia la desintegración social.

Teniendo a la vista las aportaciones de cada uno de los expertos, donde nos dejan en claro qué debemos hacer, los que estamos en esto de la planeación y el diseño urbano tenemos que aprender cada día a armar este rompecabezas, pues, así como mencionamos al principio, todas las ciudades son diferentes y hasta entre la misma ciudad hay diferencias; debemos entonces actuar de forma particular para cada zona, problema y grupo de personas a quienes modificamos su parte de ciudad.

Es importante para nosotros hacer esta retrospectiva, pues hoy día existe un claro ejemplo de cómo podemos intervenir y modificar la ciudad, en este caso, para mejorar sustancialmente el espacio urbano; a raíz de un encargo profesional nos encontramos con un gran terreno que presentaba posibilidades infinitas de intervención, y con la idea de todo lo que se podía lograr nació la propuesta de conformar el Parque Lineal Metropolitano, el “Paseo Verde”.

Hoy día una realidad, un gran espacio público urbano, lo importante de todo esto es la excelente coordinación que se ha logrado desde el inicio; una propuesta ciudadana, respaldada por un Colegio cuya labor, entre otras, es apoyar a sus agremiados; una autoridad sensible y abierta a las aportaciones, como fue desde el inicio el Ivey y la Comey, y, para culminar el esfuerzo, el Ejecutivo del Estado para brindar en terrenos suyos un gran parque y pulmón urbano.

Es en verdad muy satisfactorio ver hechas realidad todas aquellas bondades propuestas desde el inicio de este proyecto, tantas familias beneficiadas, una zona más limpia, sin basura, peatones seguros al circular y un espacio de integración y convivencia; así nació y así se presentó, y ahí están todas ellas de forma conjunta conviviendo, lo que demuestra que arquitectos con una clara visión urbana no sólo pueden, sino que saben cómo dar a su ciudad un gran logro en un espacio público democrático.

La gente que en esa zona habita, con las carencias y problemas que representaba en la situación que se encontraba, ha hecho suyo todo este parque a lo largo de sus 7 kilómetros; la mejor recompensa de un proyecto debidamente soportado y diseñado es que la función y las personas para quien se diseñó estén satisfechas y aprovechen éste.

Los responsables del diseño tenemos el gran compromiso de devolver a la ciudad parte de lo que somos y conocemos, ver una mejor ciudad con mejores espacios públicos a partir de una sencilla idea devuelve ese ánimo y la fortaleza de seguir proponiendo por tener y ser mejores cada día.

El espacio público, como elemento integrador y eje del diseño, es la clave para que una planeación llegue a un diseño efectivo y útil para todas las personas, y cómo ellas se incorporan a ser el eje y el objetivo del diseño; nuestra pregunta inicial queda aclarada.

Todos somos parte del mismo espacio urbano, todos somos piezas de la misma maquinaria, debemos incorporarnos a este hecho e impulsar mejores ciudades y que éstas brinden a su gente calidad de vida, igualdad de oportunidades, descanso y recreación, para entonces alcanzar el desarrollo, así y no de otra manera se logra.- Mérida, Yucatán.

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*) Arquitecto. Fundador del Colegio de Especialistas en Diseño Urbano de Yucatán




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