¿El Diablo de vacaciones?

Por Richard L. Clifford

Este primer Domingo de Cuaresma el Diablo está de vacaciones, según una interesante tradición entre los indígenas quechuas de Cochabamba, Bolivia.

El Evangelio de hoy narra cómo Satanás insidiosamente trata de disuadir a Jesús de su plan salvífico de la cruz: que haga un compromiso con el mundo y escoja otras formas más espectaculares que le ofrezcan fama, fortuna y poder. Éstas son las tres posesiones más codiciadas por los hombres, quienes están siempre dispuestos a traicionar principios morales, promesas sagradas y posiciones de alta responsabilidad a fin de conseguirlas.

Viendo a Satanás tan ocupado en este diálogo de combate con Nuestro Señor, los indígenas afirman que no le sobra tiempo al maligno para fastidiar a la gente común de la Tierra.

Entonces, librados de las asechanzas y amenazas del Diablo, los quechua levantan su bandera blanca -señal indefectible de la venta de la chicha- y se ponen de fiesta (seguro Satanás regresará mañana, para pedirles indemnización). Esta sencilla y rara costumbre boliviana indica por lo menos cierta creencia en el Diablo.

Hoy día, tal modo de pensar es considerado “inmaduro” o “anticuado”. No me refiero a un feo orejón, con cuernos, rabo y oblicuos ojos, pues si fuera tal no tendría tantos amigos. Al contrario, Satanás es simpático y atractivo; un galán de fácil palabra, un experto en relaciones públicas.

Este astuto señor sabe cómo utilizar a su gente, ambientar sus planes y acomodar su táctica. Aunque busca sus propios intereses, se complace en ser negado o tratado con indiferencia.

El conocido autor anglicano C.S. Lewis tiene una serie de incomparables temas sobre el Diablo. Estos relatos -por medio de supuestas cartas escritas por Satanás- presentan una ingeniosa exposición de la filosofía y los planes del sabio demonio. Es sumamente interesante leer estos temas y notar cómo el Diablo utiliza para sus nefastos fines frases modernas, consejos “prácticos”, la fácil moral y excelentes agentes, quienes son protagonistas de la pornografía, la violencia, lo pragmático y constantemente dispuestos a inclinarse al soplo del viento hacia aquel lado más agradable y provechoso.

En los principios de Cuaresma, con las tentaciones de Jesucristo vemos la horrenda realidad de aquel maligno que tan sabia y suavemente quiere engañar al hombre. A la vez la lucha del Señor nos muestra que el más difícil e importante “sacrificio” de este tiempo, y en toda la vida, consiste en confrontarnos con valentía con todo aquello que pretendía disuadirnos de nuestro camino.

Si analizamos bien los escritos del señor Lewis, comprobamos -por experiencia diaria- que el Diablo organiza bien su estrategia y trabaja constantemente, día y noche. Por cierto, Satán merece un tiempo de vacaciones. Pero, desgraciadamente, jamás lo aceptará.- Nueva York, Nueva York.

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*) Misionero de Maryknoll, presbítero católico

Satanás es simpático y atractivo, un galán de fácil palabra, experto en relaciones públicas. Este astuto señor sabe cómo utilizar a su gente




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