El Centro para la Competitividad, bálsamo que motivaContrapeso clave

El Centro para la Competitividad, bálsamo que motivaContrapeso clave

CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

En reciente visita a Mérida, el doctor Stefan Jost, representante en México de la fundación alemana “Konrad Adenauer”, diagnostica con precisión que nuestro país “sigue siendo el reino de los intereses particulares”, donde muy pocos han querido asumir el protagonismo que nos corresponde en la construcción del bien común, un reino donde la falta de participación, de activos actores sociales, es la raíz de muchos de los graves problemas que nos agobian.

En efecto, en el largo, accidentado peregrinar hacia el ideal democrático, en México, en Yucatán en particular nos ha faltado una clara cohesión de esfuerzos y voluntades. La sociedad organizada, débil, tímida, no ha significado un contrapeso real, permanente, al poder político. Víctima de una crisis de unidad, entre organismos empresariales, iglesias, grupos cívicos, medios de comunicación independientes, líderes sociales diversos, la sociedad yucateca ha sucumbido con recurrencia ante grupos de poder que, ellos sí, especialistas en la cohesión de esfuerzos y suma de voluntades políticas, han sabido imponer sus intereses.

Con contrapesos aislados, desarticulados, y una falta de liderazgos que no caigan en las tentaciones del poder político, experto en debilitar a la sociedad organizada mediante la compra de voluntades, con prebendas y beneficios económicos; ante esa aparente, peligrosa falta de voluntad para salir del área de confort en que nos suele acorralar el gobernante, que por esencia busca ante todo mantener el poder, consideramos que el surgimiento del Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY) es un bálsamo que nos motiva a abrigar esperanzas de un renacer social mejor organizado.

Impulsados por el deseo de alcanzar una sociedad participativa y exigente, mejor informada, que motive al gobierno y a todos los sectores de la sociedad a superarse constantemente, los promotores del CCY advierten que Yucatán “no podrá despertar del profundo letargo que padecemos” si no contamos con información económica objetiva, oportuna, independiente, que ayude a encontrar soluciones o permita debatir nuestros problemas. Una información que, difundida con propiedad, “no esté sujeta a interpretaciones ni intencionalidades políticas…, que hable por sí sola”.

Para superarnos realmente, expone el presidente de Coparmex Mérida, organismo eje de este nuevo esfuerzo ciudadano, necesitamos una sociedad participativa, proactiva, que con habilidad y prudencia “sepa poner el dedo en la llaga”, que no tenga miedo de preguntar, de exigir explicaciones sobre cómo se administran los recursos públicos.

El CCY anticipa que no será una tarea sencilla. Vislumbra tempestades. Al evaluar el papel del gobierno estatal como promotor de la inversión, inevitablemente colisionará con graves irregularidades que no sólo impiden el desarrollo, sino que nos agravian: una larga lista de pendientes en la cacareada lucha contra la corrupción, el dispendio, la ineficiencia burocrática, la impunidad, la falta de transparencia y el favoritismo.

El análisis del nuevo Centro para la Competitividad parte de un inquietante diagnóstico que muestra una economía yucateca en problemas, pero también nos ofrece guías para solucionarlos. Señala, por ejemplo, que nuestra economía, ignorante de sus fortalezas competitivas, sigue empeñada en enfocarse, por inercias o intereses políticos, en sectores productivos caducos.

También nos advierte que en 2013, pese a que recibió 13% más recursos federales que en 2012, Yucatán registró un crecimiento económico de apenas 0.5%, muy por debajo del ya de por sí raquítico promedio nacional de 1.1%.

¿Cómo se explica esa aparente ineficiencia? ¿En qué se invierten tantos recursos? ¿Cómo se administra el patrimonio público de los yucatecos?

El CCY llega en muy buen momento. Urge encontrar soluciones efectivas a nuestros problemas, agravados por “los errores garrafales del gobierno federal”, errores que “han desincentivado gravemente, le han metido freno a la economía”. La advertencia empresarial es seria: “Ya estamos en mayo y no sólo no hemos podido salir del entorno recesivo, sino que éste se ha agudizado”.

A pocos meses de iniciar nuevo proceso electoral, Yucatán necesita una sociedad organizada que sume esfuerzos en pro de las condiciones necesarias para un mayor crecimiento equilibrado. Una sociedad que exija el cumplimento de compromisos de lucha contra la corrupción que no se han cumplido, por temor, ineficiencia, presiones, inseguridad o falta de libertad.

Hacemos votos para que este nuevo esfuerzo del claro, valiente liderazgo de Coparmex Mérida sea el punto de partida de un renacer cívico y social que una esfuerzos para seguir creciendo en la búsqueda de esa sociedad participativa, organizada, que urge fortalecer como contrapeso indispensable al poder político autoritario y déspota que tanto daño le han hecho a México y, sin duda, a nuestra región.- Mérida, Yucatán

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*) Director general de Grupo Megamedia

El surgimiento del “Centro para la Competitividad de Yucatán” es un bálsamoque nos motiva a abrigar esperanzas de un renacer social mejor organizado




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