Desastrosa actuación: No aprendió la lección

Por: Mario Benjamín Valadez Meraz (*)

Más daño hacen quienes por cobardía callan, que aquellos que tienen el valor de hablar

Después de darse a conocer en MVS Noticias el reportaje periodístico de Carmen Aristegui en el que se involucra al líder del Partido Revolucionario Institucional en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, como a otros funcionarios de ese instituto en la presunta trata de mujeres y uso indebido de recursos públicos, compruebo que los enfoques de mi pasada colaboración, “Prostitución de la política”, fueron acertados.

Parece que el PRI no aprendió la lección de 2000, porque sigue obstinado en aplicar la denigrante política del pasado, sin darse cuenta de que son otros tiempos, de que la ciudadanía de hoy está mejor preparada y es más participativa, tanto, que denunció la corrupción en los estados de: Coahuila, Tamaulipas, Oaxaca, Veracruz, y Yucatán.

Ilegalidades que no sólo fueron blindadas, sino que graciosamente les aplicaron la política de “Borrón y cuenta nueva”, e inexplicablemente, sin importarles las fechorías cometidas por sus ex gobernadores, el PRI los premio con cargos públicos.

Está visto que, mientras existan los compromisos partidistas y las cuotas de poder, los comités nacionales echan por la borda los principios ideológicos y éticos del partido; ayer nos denigraron comprando nuestras conciencias, hoy nos lastiman con una red de prostitución y mañana, ¿con que nos saldrán?

Lo vergonzoso de este lamentable hecho es que, además de ofender a México, queda en entredicho el desempeño del Comité Ejecutivo Nacional que presiden César Camacho Quiroz e Ivonne Ortega Pacheco, quienes, según aseveraciones del consejero político Armando Barajas Ruiz debieron tener conocimiento de esa ilegal práctica.

En marzo de 2013, dentro de la XXI Asamblea Nacional del PRI “Mujeres por México”, denunciaron por medio de volantes la red de prostitución que prevalecía dentro del partido, en donde ambos funcionarios del PRI fueron señalados como presuntos protectores de Cuauhtémoc Gutiérrez.

Sin duda, de llegarse a confirmar esos señalamientos, nadie podrá negar que la dirigencia nacional dañó más al partido que el propio “Príncipe de la basura”, porque a sabiendas de que conocían los hechos, “callaron más de un año y no hicieron absolutamente nada por solucionarlos”, es más con su silencio echaron a la basura las reformas que el presidente Enrique Peña Nieto promovió en beneficio de las mujeres, como la igualdad de género en los procesos electorales y la creación de instituciones para proteger sus derechos.

El partido no puede callar ni dejar que este suceso quede en el olvido; independientemente de que se trate de un delito que se persigue por oficio, están en juego la credibilidad y el desempeño de su líder moral.

La ciudadanía quiere un PRI que predique con el ejemplo, que sea el primero en denunciar la corrupción de sus militantes y sin tentarse el corazón expulse y exhiba públicamente a quienes han contribuido a denigrarlo y desprestigiarlo.

Ya nadie quiere un partido que proteja la impunidad o que imponga línea para proteger corruptelas ni mucho menos que aten de manos a nuevos gobiernos, como sucede con el gobernador Rolando Zapata Bello, quien no tiene libertad para proceder contra los funcionarios de la pasada administración que violaron la ley.

Si el PRI no corrige el rumbo de su política, los resultados a corto plazo serán desastrosos para él.- Mérida, Yucatán.

[email protected]

—–

*) Contador-auditor. Ex asesor del gobierno estatal emanado del PRI




Volver arriba