Dermatitis Atópica: En primer lugar, la educación a padres

Antonio Plascencia Gómez (*)

El término “atopia” se acuñó desde 1920 para referirse a la hipersensibilidad anómala que presentan ciertos individuos ante la presencia de sustancias o condiciones que para el resto de la población son inocuas. La dermatitis atópica se refiere a una dermatosis inflamatoria crónica y recidivante. El 85% de los casos se presenta antes de los 5 años de edad y el 45% antes de los 6 meses. Los niños que la padecen son muchas veces hiperactivos, con mayores niveles de estrés y ansiedad; las noches sin dormir por el prurito tan intenso que pueden llegar a padecer altera también a los padres y merma la calidad de vida de toda la familia. Su prevalencia se ha triplicado en los últimos 30 años (en parte por el aumento de la obesidad), de tal forma que actualmente la presentan 30-40% de los niños y 10% de los adultos.

El curso normal de la enfermedad lleva a remisiones y exacerbaciones hasta que en el 70-80% de los pacientes mejora espontáneamente cuando llega la pubertad y aparece otra dermatosis: el acné. Las manifestaciones clínicas varían de acuerdo con el grupo de edad y principalmente consisten en prurito en relación con el sudor y con las consecuentes lesiones secundarias; para fines prácticos se puede dividir en leve, moderada y severa con base en signos y síntomas.

La etiología es compleja en donde interactúan tres principales ejes: el genético, el inmunológico y los defectos de la barrera cutánea.

Muchos genes deben estar mutados para que haya defectos en la barrera cutánea o un imbalance inmunológico que exagere la respuesta a ciertos estímulos antigénicos que de otro modo no lo harían. El principal cromosoma afectado es el 1 que codifica para proteínas de la diferenciación epidérmica principalmente la filagrina y el factor de humectación natural; 30% de estos pacientes tienen este cromosoma mutado y presentan una dermatitis atópica de inicio temprano, más severa y con predisposición a la marcha atópica; es decir, a la evolución a rinitis alérgica, asma y a alergias alimentarias.

Ya que es una dermatosis crónica y recidivante, la enfermedad no tiene cura. El 70% de los casos son leves, 20-30% moderados y sólo 2-5% severos, por lo que el tratamiento en la mayoría de los casos leves es principalmente tópico. El pilar de la terapéutica descansa en los emolientes y reparadores de barrera cutánea, se ha visto que usar adecuadamente (250 a 500 gr por semana) estos productos económicos y fáciles de aplicar reducen la severidad y el número de exacerbaciones al año.

Los esteroides tópicos combinados con antibióticos actúan rápido pero muestran muchos efectos adversos debido a su abuso; el tacrolimus —desde su aparición en 2000— ha demostrado un mejor perfil clínico a largo plazo, sin los efectos adversos de los esteroides, su principal desventaja es que no actúa rápido y arde hasta en el 50% de los casos.

La estrategia actual denominada “tratamiento proactivo” consiste en tratar la dermatosis activa con esteroides durante 2 a 3 semanas y posteriormente usar tracrolimus 3 veces a la semana en el mismo sitio hasta por 4-6 meses, todo esto con el concomitante uso de emolientes, para el clima tropical nuestro toda crema se prefiere fría. Para la dermatitis atópica severa se usa tratamiento sistémico con monitorización de ciertos parámetros sanguíneos.

Es importante la educación a los padres o cuidadores y la explicación amplia de la causa y el pronóstico de esta dermatosis ya que se ha visto que el 60% de las fallas se deben al uso incorrecto del tratamiento.— Mérida, Yucatán.
[email protected]
@antonioplascen
—————
*) Médico dermatólogo, integrante de la Academia Mexicana de Dermatología y del Colegio Yucateco de Dermatología




Volver arriba