De política y otras cosas

Catón

Este año será el de las letras chiquitas. Quiero decir que en el 2014 deberán ser promulgadas las leyes y reglamentos a los cuales se sujetará la aplicación de las diversas reformas hechas durante el año que pasó.

En esa legislación secundaria suelen muchas veces naufragar las buenas intenciones. Lo que hace un legislador, otro puede frenarlo o posponerlo indefinidamente con un mero artículo transitorio. Son las trampas de la ley; el sí pero no del derecho; las añagazas de que se puede valer un leguleyo para torcer el sentido de una norma, o desvirtuarla.
La buena intención ha presidido las reformas hechas. Esa misma intención buena debe presidir ahora la elaboración de las leyes secundarias, y su reglamentación.

De otra manera los celebrados cambios quedarán —otra vez— en el eterno limbo de las buenas intenciones. No estamos, pues, en el principio del fin. Estamos apenas en el fin del principio.
Y ya no digo más, porque esto último no lo entendí, y menos le voy a entender si le sigo…
[email protected]




Volver arriba