De política y cosas peores

Autor: Catón

El triunfo del PRI en Coahuila es inexplicable. El triunfo del PRI en Coahuila es muy explicable.

¿Cómo es posible, se preguntan muchos, que los coahuilenses hayan dado su voto al partido tricolor después de lo que ha sucedido en el Estado? Primera aclaración: el triunfo no se lo dieron al PRI los coahuilenses; se lo dieron los priistas coahuilenses, lo cual es muy distinto.

Esa victoria, con todo lo contundente y aplastante que haya sido, no debe inspirar una actitud de triunfalismo a los priistas, ni ensoberbecerlos.

Lo cierto es que hubo un alto índice de abstencionismo no porque los ciudadanos de Coahuila sean indiferentes a las cuestiones públicas -en otras elecciones han acudido a las urnas en proporción muy superior a la media nacional-, sino porque la elección de legisladores, sean locales o federales, no les interesa mayormente, a diferencia de cuando deben elegir presidente de la República, gobernador o alcalde.

En esta elección, como en todas, al PRI le convenía que los electores no fueran a votar, y su deseo se cumplió. Eso por una parte. Por la otra, hay que decir que el PRI es el único partido que en Coahuila ha trabajado para tener una estructura sólida, bien organizada y por lo tanto eficaz, en tanto que el PAN vive sumido en perpetuas pugnas que lo han debilitado.

Alguien preguntará: ¿y el reciente triunfo del PAN en la elección de alcalde en la capital del Estado? Ese triunfo no lo obtuvo el PAN: lo obtuvo su candidato.

El pasado domingo el PRI actuó con la eficacia de una máquina bien aceitada, fruto de un trabajo realizado durante meses con sus bases, en tanto que el PAN le apostó todas sus fichas a un deseo de alternancia de los electores, cosa que en esta elección no se manifestó. Abstencionismo, pues, y estructura.

Tales fueron las bases en que se fincó el carro completo obtenido por el PRI. Eso no favorece la causa de la democracia. El triunfo del partido tricolor, aunque haya sido absoluto, de ninguna manera implica un voto de confianza para el priismo por parte de los coahuilenses.

Si los priistas reconocen esto, si no caen en la soberbia y la autosuficiencia, podrán hacer frente al gran desafío electoral que les espera: el de la elección de gobernador.

En caso contrario ahí están los ciudadanos que en esta jornada electoral no fueron a votar, pero que de seguro lo harán en la siguiente…- Saltillo, Coahuila.

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En esta elección, como en todas, al PRI le convenía que los electores no fueran a votar, y su deseo se cumplió…




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