De política y cosas peores

Por Catón

El futuro está en el vientre del pasado, y el presente lo mira con temor. Ciertamente esa frase no merece ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero, y ni siquiera en plastilina verde.

Por principio de cuentas es ampulosa, rimbombante. Parece escrita por León Bloy o Vargas Vila. Luego, si bien alude al futuro, el pasado y el presente, no menciona al copretérito ni al pospretérito, lo cual es claramente discriminatorio. Así como hay equidad de género, debe haber también equidad de verbo.

Crearé mi propia ONG para exigir a la Cámara baja -me refiero a la más baja- que promueva una cuota de tiempos verbales que los iguale a todos.

Ahora bien: ¿por qué digo: “El futuro está en el vientre del pasado y el presente lo mira con temor”? Porque la reforma fiscal hecha por el actual gobierno está impactando en forma muy severa la economía popular.

Hay quienes pronostican que la inflación actual, crecida ya en enero, se habrá de disparar todavía más en los próximos meses. (Escuchemos. ¡Bang! ¿Lo ven? Se disparó aún antes de lo previsto).

También afirman esos agoreros que la devaluación del peso seguirá rampante (lo bueno es que no sé qué es eso de “rampante”), y que el ahorro y la inversión disminuirán. Eso, aseguran, se reflejará negativamente para el PRI en las urnas, que enfrentará serios problemas en las dos elecciones que habrá este año, y en las del siguiente, para no hablar de la elección presidencial.

Lo dicho: el futuro está en el vientre del pasado, y el presente lo mira con temor. (Caón, una repetición más de la frasecita y me la voy a aprender de memoria, con riesgo de andar luego por las calles diciendo en alta voz: “El futuro está en el vientre del pasado”, etcétera. De ahí directo al Palacio de los Napoleones, que así llaman algunos bárbaros al manicomio).- Saltillo, Coahuila.

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Hay quienes pronostican que la inflación actual, crecida ya en enero, se habrá de disparar aún más

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