Corazón de una empresa

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El capital de trabajo

Fernando Ojeda Llanes (*)

En toda situación de administración financiera escuchamos mencionar el concepto “Capital de trabajo” y muchos empresarios pierden la pauta a veces pensando que se trata del dinero en efectivo que se requiere para cubrir las operaciones de su empresa; esta forma de pensar en realidad va mucho más allá.

El concepto capital de trabajo viene precisamente del dinero, como su nombre lo indica, “de trabajo”, si en la empresa utilizamos el dinero sólo para comprar las mercancías que vamos a vender, el capital de trabajo se convierte sólo en el dinero en efectivo porque en un ciclo de ventas si al precio de adquisición de las mercancías le agregamos un importe adicional que es la utilidad, pues lógicamente obtendremos más dinero que el que invertimos en las compras y se incrementa nuestro capital de trabajo. Si a esta forma sencilla de sólo manejar efectivo se considera que se tienen que pagar gastos de operación pero sólo en efectivo, pues las operaciones aún no se complican porque al precio de adquisición de mercancías que se adquieren para vender se le adiciona una parte relativa a los gastos de operación además de la utilidad requerida y sería el precio de venta de todas las mercancías vendidas.

Lo anterior comentado es el nacimiento del capital de trabajo con la sencilla operación de compras y ventas en efectivo o en la antigüedad cuando no existía el dinero, a base de trueque, un producto por otro, entonces el capital de trabajo estaba representado por productos.

Cuando avanza el comercio, nace el dinero y se establecen las operaciones a crédito y la necesidad de adquirir activos, entonces es cuando el capital de trabajo toma una mayor importancia y requiere una administración adecuada para que la empresa no tenga problemas en su administración.

Los contadores llamamos al capital de trabajo activo circulante porque “circula en un ciclo corto”, es la suma de tres partidas sumamente importantes que son el corazón de la empresa: efectivo, cuentas por cobrar por créditos otorgados a clientes e inventarios.

Nacen los inventarios por la necesidad de crecimiento de la empresa, que al llegar a varios mercados pues ya no le es suficiente comprar lo mismo que requiere para vender; se necesita almacenar alguna mercancía para hacer frente a posibles demandas de los clientes de los productos que ofrece la empresa.

Nace el otorgamiento de crédito en virtud del crecimiento en ventas y la empresa incursiona en diferentes nichos de mercado o clientes importantes que requieren plazo para pagar las mercancías que adquieren.

De tal forma, el capital de trabajo ya requiere administrarse porque ya no es sólo efectivo; pero de lo que se trata es precisamente de convertir las cuentas por cobrar a clientes y los inventarios en efectivo dentro de un ciclo denominado de efectivo, regresando en esta operación más dinero que el que se utilizó para la adquisición de las mercancías.

El tiempo que tardan las cuentas por cobrar a clientes y los inventarios en convertirse de nuevo en efectivo para continuar con las operaciones se denomina en finanzas ciclo operativo, porque se convierten en días cada uno de estos conceptos; es obvio que en tanto más días tardemos en recuperar nuestro dinero dentro de un ciclo, se pueden presentar problemas de falta de efectivo, lo que se denomina problemas de liquidez. Este problema se pone más difícil cuando la empresa incluye en sus operaciones partidas que no se convierten pronto en dinero, como los llamados deudores diversos, préstamos a empleados, etcétera.

Para ayudar en esto de la liquidez, así como nuestra empresa otorga créditos, es necesario que de alguna manera también los obtenga para hacer frente a los problemas de liquidez que se le puedan presentar. Se presentan cuando se otorga un crédito a cierto plazo y aun habiéndose tomado en cuenta este plazo dentro de su estado de flujo de efectivo los clientes se rezagan en sus pagos. Los inventarios, aun cuando se haya tomado en cuenta su inversión en una cantidad determinada de días, pueden no convertirse pronto en efectivo si se compran mercancías de más o las ventas proyectadas no se realizan en los tiempos previstos o de plano la empresa está perdiendo dinero.

Precisamente para hacer frente a estos posibles problemas, los proveedores de mercancías otorgan a las empresas determinados días de plazo para recibir su pago; por lo tanto, ahora lo que es el simple capital de trabajo, que es el activo circulante, se convierte en una administración del capital de trabajo al tomarse en cuenta el pasivo a corto plazo de los proveedores porque ya la empresa adquiere el compromiso de pagarles dentro de los cortos plazos establecidos.

En la administración del capital de trabajo en que ya interviene el adeudo a proveedores se debe considerar que nadie otorga dinero gratis; lo que quiero decir es que, aun cuando el proveedor dice que no cobra intereses, es lógico que él está pagando intereses a alguien, a sus propios proveedores o a bancos, de tal manera que a la empresa a quien le está vendiendo sus mercancías es obvio que le cobre el plazo de crédito en relación con el monto de las ventas realizadas; por lo tanto, aun cuando no se establezcan pagos de intereses en estas operaciones, el proveedor indudablemente le adiciona una parte de los intereses al precio que otorga a sus clientes.

De las anteriores operaciones nacen dos conceptos interesantes de “intereses”, lo que se denomina “intereses implícitos”, que son aquellos ocultos que no aparecen a la vista en el estado de resultados, como es el caso del de los proveedores que están inmersos dentro del costo de las mercancías, e “intereses explícitos”, que son los que están a la vista en el estado de resultado, como el caso de los intereses que se pagan a instituciones de crédito.

Las empresas, en la administración de su capital de trabajo, cuando requieren financiamiento para mejorar su liquidez, pueden incrementar su crédito de proveedores o adquirir financiamiento de otras fuentes, pero esto debe evaluarse para conocer cuál es el crédito más económico; el costo financiero de los bancos ya se conoce porque, como su nombre lo indica, son explícitos, pero el de los proveedores que están ocultos en el costo de las mercancías y afectan el margen bruto es desconocido, la empresa debe calcularlo, pero éste es otro boleto que comentaré posteriormente.— Mérida, Yucatán.
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*) Contador público certificado, maestro en Finanzas, director de Servicios Financieros Ojeda Llanes y Asociados, S.C.P.




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