Con el control de otro estado

Con el control de otro estado

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Edomex

Jesús Cantú

La modalidad es muy distinta: ahora no recurrieron al decreto presidencial, como sí lo hicieron en Michoacán; no apelaron a las nuevas facultades incorporadas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, en diciembre del 2012; no tuvieron que crear una comisión, simplemente asumieron el poder de facto y nombraron como secretario de Seguridad Ciudadana del Gobierno del Estado de México a un incondicional del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Nuevamente la realidad los rebasó; no bastaron desaparecer de los medios de comunicación los principales hechos delictivos que se suscitan en la entidad ni el triunfalista discurso oficial frente a los datos duros que la estadística del Sistema Nacional de Seguridad Pública arroja: en enero y febrero 785 homicidios; 262 extorsiones, y 37 secuestros, mismos que la ubican como la entidad líder en los dos primeros rubros y en el tercer lugar en el tercero. Y esto sin tomar en cuenta que las estadísticas oficiales únicamente incorporan las denuncias presentadas y que, tanto las extorsiones como los secuestros, son de los menos denunciados y que en el caso de los homicidios no puede descartarse alguna fosa todavía no descubierta o el traslado de cadáveres a otras entidades, como ha sido práctica común del crimen organizado.

El riesgo es mayor, pues se trata de la entidad más poblada del país y además forma parte del área conurbada de la capital de la república, pero no había la ostensible y espectacular presencia de las autodefensas y el gobernador goza de cabal salud, gasta miles de millones de pesos en comunicación social y aspira, como su predecesor en la gubernatura, a ser abanderado de su partido en la próxima elección presidencial.

Seguramente había también otras situaciones menos evidentes o, al menos, conocidas que (junto con la explosión de la inseguridad por la guerra entre cárteles del crimen organizado) obligaron al gobernador a ceder ante la intromisión del gobierno federal, pero intentar mitigar las consecuencias al hacerlo menos evidente que en Michoacán, ante lo cual aceptó remover a Rocío Alonso Ríos, quien duró sólo 7 meses en el puesto, pues había asumido la SSC apenas el 29 de agosto del año pasado.

Cedió la plaza a un incondicional de Osorio Chong: Damián Canales Mena, quien ocupó la Secretaría de Seguridad Pública, con otro nombre pero básicamente la misma posición, en Hidalgo cuando el ahora titular de Gobernación fue gobernador de dicha entidad, y se desempeñaba hasta el lunes como titular de la División de Investigación de la Policía Federal.

Al margen de las formalidades seguramente, igual que ocurrió en Michoacán, el delegado de Osorio Chong empezará a tomar las decisiones en el Estado de México: aunque los anuncios oficiales los hará formalmente Ávila; también en los próximos días continuarán los cambios de otros funcionarios de primer nivel vinculados al área de seguridad; aunque de acuerdo a la Ley Orgánica de la Administración Pública estatal es el Secretario de Gobierno, el responsable de coordinar el Sistema Estatal de Seguridad Pública y a las dependencias involucradas en el tema, en la práctica será Canales el que lo haga. Y así se podría continuar la lista.

De hecho la fórmula favorece al gobierno federal, pues a pesar de que asume las funciones y el control en la entidad, no pagará el costo político en caso de que fracase, pues formalmente el responsable es el gobierno estatal; si la estrategia funciona y la criminalidad disminuye serán Gobernación y el gobierno federal los que se atribuyan el éxito y si fracasa será el gobierno del estado el que pague las consecuencias. A pesar de ello, era la única alternativa que tenía Eruviel Ávila para no reducirse al papel decorativo que hoy desempeña Fausto Vallejo en Michoacán.

Aunque hasta el momento el anuncio de la intervención federal se reduce al ámbito de seguridad pública y no incluye el plan integral que de acuerdo a la publicidad oficial despliegan en Michoacán, todavía es muy pronto para suponer que no se constituirá un gobierno paralelo como ya sucede en la entidad vecina, bajo el mando del comisionado Alfredo Castillo. Pues aunque en Michoacán lo hicieron público y en un acto oficial; en Edomex lo pueden hacer silenciosamente y a partir de las delegaciones de las secretarías federales.

Hace casi tres años, el domingo 3 de julio de 2011, el entonces candidato tricolor Eruviel Ávila se convertía en el gobernador electo más votado en la historia de la entidad y celebraba una victoria de casi 3 a 1 sobre su más cercano perseguidor, Alejandro Encinas, de la coalición de izquierda. De nada sirvió ese contundente apoyo popular, pues el pasado lunes 31 de marzo el gobierno federal, en los hechos, atropelló dicha voluntad y asumió directamente, a través de su delegado, el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el gobierno de la entidad.

Aunque bajo diferentes modalidades, en los hechos el Estado de México es la segunda entidad en la que el gobierno federal asume las funciones que corresponden al gobierno electo en las urnas y se atropella la soberanía popular. En Michoacán bajo la figura del Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral; y en el Estado de México a través del titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Pero en ambas entidades quien gobierna es la Secretaría de Gobernación a través de un delegado, lo cual corresponde claramente a la lógica de un estado unitario o centralista y no al federalismo que tanto se defiende discursivamente en México.- México, D.F.

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*) Periodista




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