Complicadas elecciones 2015

Complicadas elecciones 2015

Por Jesús Cantú

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Si los legisladores federales y locales cumplen sus responsabilidades, el domingo 7 de junio del próximo año nueve entidades de la República Mexicana celebrarán comicios para elegir gobernador y ocho más para conformar ayuntamientos y congresos estatales. En total son 17 entidades, que concentran al 62% del electorado nacional, las que votarán para elegir a sus autoridades el mismo domingo que se elegirán a los 500 diputados federales.

Los tiempos se acortan, especialmente en el caso de los nueve estados que elegirán gobernador ya que, de acuerdo con las disposiciones constitucionales, las nuevas normas que regirán en dichas jornadas tienen que estar listas a más tardar el próximo 7 de agosto; en los otros casos, las legislaturas estatales tienen dos meses adicionales; es decir, hasta el 7 de octubre.

El problema estriba en que se tienen que modificar las constituciones estatales, lo cual en algunas entidades conduce a la necesidad de procesarlo en dos períodos de sesiones y en otras esperar las respuestas de los ayuntamientos y, para algunas de las reformas, los legisladores estatales necesariamente requieren conocer la nueva legislación general para homologar sus disposiciones.

Por otra parte, aunque el Instituto Nacional Electoral puede iniciar informalmente el proceso de revisión de los consejos estatales electorales, para hacerlo formal y oficialmente requiere necesariamente de la Ley General Electoral, pues incluso desconoce los requisitos que deberán cumplir los integrantes de los nuevos órganos de gobierno y, desde luego, si los legisladores precisan o no el procedimiento para su designación. Lo que sí es indiscutible es que tendrán que hacer una nueva designación, independientemente de si cambian o no a los actuales integrantes, pues así lo dispone el artículo 9o. transitorio.

El Senado es el responsable de designar a los magistrados de los tribunales estatales, pero en ese caso la reforma constitucional no da pie para iniciar ningún procedimiento, pues incluso falta definir el número de los integrantes ya que simplemente señala que será un número impar, pero la precisión depende de las reformas a las constituciones y legislaciones estatales.

Por sí todo esto no fuera suficiente complicación hay que señalar que siete de las nueve entidades (las excepciones son Campeche y Colima) donde se elegirán gobernadores ya tuvieron al menos una alternancia; en cuatro de los estados en la última elección de gobernador la diferencia entre el primero y el segundo lugar fue de menos de cinco puntos porcentuales (Colima, Michoacán, San Luis Potosí y Sonora); en cuatro entre cinco y ocho (Baja California Sur, Campeche, Nuevo León y Querétaro); y únicamente en uno fue de dos dígitos (Guerrero). Así, en general se habla de competencias reñidas y que, en casi la mitad de los casos, caerían dentro de uno de los supuestos establecidos en la Constitución para anular la elección en caso de que se rebasaran los topes de gastos de campaña o se adquiriera o comprara espacio en medios electrónicos.

Salvo los casos de Baja California Sur y Michoacán, donde en las últimas elecciones hubo un tripartidismo, en el resto de las entidades la competencia se polariza entre dos opciones partidistas, siempre con el PRI como uno de los contendientes disputando el triunfo en seis entidades con el PAN y en la restante con el PRD (Guerrero).

Además entre las entidades donde se elegirá gobernador se encuentran Guerrero y Michoacán, que viven serios problemas de inseguridad y donde el narcotráfico se hace presente en los procesos electorales, como se confirma con el arraigo del ex gobernador interino y ex secretario general de gobierno de Michoacán, Jesús Reyna.

Las elecciones donde habrá elecciones de ayuntamientos y legislaturas son Chiapas, Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Morelos, Tabasco y Yucatán, que también presentan características complicadas, entre otras cosas por el porcentaje de los votantes que involucran y la complejidad de su geografía. Sin embargo, dado que no habrá elección de ejecutivo estatal puede esperarse una menor conflictividad.

Aunque al interior del Consejo General del INE ya se hicieron escuchar las voces de varios consejeros que impulsan la opción de ratificar a los actuales consejeros estatales, será difícil vencer las resistencias del PAN y el PRD, que esgrimieron como la principal razón de la reforma el arrebatarle a los gobiernos estatales el control de los organismos electorales, es decir, remover a los integrantes de los órganos de gobierno en funciones. La presión será mayor en las nueve entidades con elección de gobernador.

Puede decirse que el INE no tiene de qué preocuparse respecto a las elecciones federales, pues además de que son intermedias ya están designados los integrantes de los consejos locales y distritales, y, a pesar del cambio de algunas reglas, en general ya tienen controlados los procesos y procedimientos electorales; pero sí enfrenta retos mayores en las elecciones estatales, principalmente por cuatro razones: la premura con la que tendrán que conocer y dominar las reglas electorales de estas 17 entidades; lo reducido de los tiempos para integrar los órganos de dirección de los órganos estatales; lo reñido de varias de las contiendas, particularmente en los casos en los que eligen gobernador; y la falta de control sobre los tiempos legislativos, que hasta hoy les impiden iniciar sus actividades.

Lo peor es que, de acuerdo con lo sucedido el jueves en el Senado, todo indica que las tres principales fuerzas políticas todavía tienen desacuerdos importantes sobre la legislación electoral, por lo cual la probabilidad de que los legisladores federales incumplan su compromiso de aprobar antes del 30 de abril toda la legislación secundaria es alta.- Mérida, Yucatán.

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*) Periodista




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