Cifras sin cuadrar

Por Denise Dresser

En la feria del libro en Guadalajara, Enrique Peña Nieto no podía contar tres libros que marcaran su vida. Por lo visto, su administración tampoco puede contar los asesinatos de manera creíble.

Los datos sobre la supuesta caída en el número de homicidios violentos cometidos en el país desde que asumió el poder simplemente no cuadran. Pero Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, presume la disminución de violencia. Monte Alejandro Rubido García, Comisionado Nacional de Seguridad, lo hace también. Mil homicidios menos en el mes de enero, informan. Una disminución del 16.1% en el homicidio doloso, celebran.

Michoacán convertido en un estado fallido, el Estado de México convulsionado por el crimen, la extorsión ya epidémica. Pero por lo menos los homicidios han caído, dice el gobierno con orgullo.

Sin embargo, como pregunta Alejandro Hope, del IMCO, los números ostentados por el gobierno generan suspicacia. ¿Cómo se explica la caída tan estrepitosa de homicidios en el primer mes de la administración de Peña Nieto? ¿La caída se debe a la eficacia gubernamental o a que alguien no sabe contar?

¿Cómo entender que las cifras de homicidios con arma de fuego se mantienen estables, mientras que disminuyeron los muertos a pedradas, a empellones, con tubos, sillas o candelabros, a golpe limpio, por envenenamiento intencional, ahorcados con cuerda o asfixiados con almohada, arrojados desde lo alto de un edificio o en la cima de un risco?

¿Será que la política de seguridad nacional de Peña Nieto está enfocada a reducir los homicidios por candelabros? ¿Cómo creer que los argumentos del gobierno sobre la disminución de decesos asociados con el crimen organizado son ciertos, cuando no hay una reducción en el número de homicidios relacionados con él: los cometidos con armas de fuego?

¿Cómo explica el Presidente que su política de seguridad ha prevenido las muertes con palos, pero no con pistolas? ¿Será que están contando mal?

Tal vez como lo hizo cuando fue gobernador del Estado de México y fue detectado la revista “The Economist” en su momento, Peña Nieto continúa manipulando los datos de la criminalidad con fines políticos.- México, D.F.

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*) Analista política




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