Aztecas Vs cariocas

Similitud y no diferencia

Por: Ramón Valdés Elizondo (*)

Creo que los críticos nacionalistas han sobredimensionado las declaraciones del ex presidente amazónico Lula da Silva. “En México todo es peor que en Brasil”, dijo y el alboroto se desencadenó. Varios reporteros y presentadores abordaron el tema en tono de indignación, se apresuraron a sacarle declaraciones a cuanto personaje público se dejó. Algunos lo tomaron muy profesional y respondieron con datos duros, pero a otros se les desbordó la pasión tricolor y se desgañitaron en condenas que por más sonoras que pudieran ser, les aseguro, no llegaron a los oídos de risueño exmandatario.

Es cierto, Brasil está en elecciones y tal y como en la guerra o el amor, en los procesos electorales (que son un bizarro entrelace de ambos) todo vale. Comparar a Brasil con México es una buena estrategia. Desde las reformas “estructurales” mexicanas, la vampirezca prensa internacional ha olvidado el milagro brasileño y ha dado palmas al hijo rebelde del “club de ricos del mundo” que al fin decidió seguir los mandamientos del dios Pluto.

El debate de si México es peor que Brasil o viceversa debería centrarse en el modelo económico y social que deberíamos seguir los países en vías de desarrollo y que llevamos en esas vías décadas y más décadas sin llegar a la meta.

Es natural que ambas naciones sostengamos una rivalidad regional, si es que es posible considerar a todo el continente latinoamericano una región. Somos pues de esta región, los países más poblados, las economías más fuertes, pero ¿son las comparaciones entre nosotros las mejores o deberíamos levantar la mira y fijar objetivos más altos?

Según el FMI, el Producto Interno Bruto a valores de paridad de poder adquisitivo, México tiene 15,931 dólares por persona, Brasil 12,340, pero Estados Unidos tiene 54,600. La inflación en Brasil es del 6.2%, en México es del 3.5%, en Alemania es de 1.3%. Tenemos mejores calificaciones crediticias que los cariocas, pero nada comparadas con las de Japón.

La violencia ha sido una mancha para México, pero lo es también para el pueblo amazónico (y sin guerra contra el crimen organizado); mientras en nuestro país se calculan 23 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, en Brasil hay 21, pero si los comparamos con países seguros de verdad, Canadá tiene apenas 1.5 homicidios de este tipo por cada 100 mil habitantes. Somos el lugar 106 de 177 países en el índice de naciones más corruptas, Brasil es el 76. Los cariocas invierten el doble que México en Tecnología, el 1.09 de su PIB, pero nada comparado con Finlandia que invierte casi el 4%.

Si es que es una virtud, la realidad es que los resultados están por comprobarse, Brasil realizó los ajustes a sus leyes de explotación petrolera hace 20 años, nosotros apenas aprovecharemos los reflectores del mundial para discutir las leyes reglamentarias.Así podríamos abundar en datos y temas que nos demostrarían que la nación azteca y la carioca luchan por salir adelante, que una rebaza a lo otra en algunos temas y viceversa, pero ¿es válido compararnos entre nosotros? O repito, ¿deberíamos fijarnos otras metas?

Es cierto que Lula ha demostrado ser un viejo lobo de mar si se trata de ganar simpatías electorales y qué más da si exagera, ¿acaso no es una máxima campañera: “prometer y polemizar hasta triunfar”?Dejemos la rivalidad en el terreno deportivo, donde tendremos oportunidad de gritarle porras o improperios a veintidós jugadores que buscarán marcar el gol del triunfo. Mientras tanto, preocupémonos por jugar el mejor partido en lo que sea que hagamos, ahí es donde debemos buscar comparaciones de valía. Ahí es donde tenemos que anotar muchos goles.- Mérida, Yucatán.

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Ramon Valdes escritor y pintor

@ram_valdes

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*) Escritor




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