“Aviadores”, muertos, comisionados sindicales

Por Marcelo Pérez

Las cifras dadas a conocer recientemente en el censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial realizado por la Secretaría de Educación Pública y el Inegi el año pasado sacuden las entrañas de esta dependencia en la entidad ante el número de “aviadores”, comisionados, pensionados, jubilados y personas fallecidas que siguen en nómina.

No sorprende que haya “aviadores” y comisionados, como siempre se ha señalado, sino que existan personas jubiladas y muertas que siguen cobrando y una cantidad considerable, 13,530 millones de pesos, entre docentes, administrativos y manuales que cobran sin trabajar.

Sin embargo, ante estas cifras la misma Segey se “sorprende” y sus voceros expresan que las cifras dadas a conocer “no corresponde a la realidad”. Ellos aducen que la planta de trabajadores en el sistema de educación básica las nóminas señalan que hay 29,000 trabajadores y el censo manifiesta 51,623. Asimismo, los funcionarios expresan que el Inegi pudo haber tomado las varias plazas que tienen muchos mentores como si fueran individuales, lo que multiplican las cifras, así como señalar de “aviadores” a personas que tenían alguna licencia o permiso.

Números más, números menos, si la Segey tiene un jubilado, un pensionado, un “aviador” o un muerto en las nóminas quiere decir que hay irregularidades. ¿Qué hacen los jubilados, pensionados y fallecidos en las nóminas? Pero lo más importante: ¿quién cobra estas plazas? Y esto urge que lo investiguen las autoridades educativas en vez de sorprenderse por estas irregularidades, como si no existieran los “aviadores”, que surgen por un censo oficial.

Estas cifras deben servir para contrastar los datos y las nóminas que manejan las autoridades de educación en la entidad. Revisar las nóminas para ver si hay esos jubilados, pensionados, fallecidos y “aviadores” que señala el Inegi. Si existen, entonces deslindar responsabilidades y depurarlas para evitar futuras anomalías.

Los jubilados y pensionados deben ser dados de baja inmediatamente de que cumplen los requisitos para ausentarse de las escuelas, porque ya no les pagaría la SEP, sino el Issste, federales, y el Isstey, estatales. De lo contrario, seguir en la nómina es una clara irregularidad y se puede pensar que alguien o algunos cobran estos salarios. De esta manera algún funcionario y trabajadores están haciendo negocios redondos y se puede pensar mal: Que exista una red especializada para estos cobros.

Sobre los “aviadores” y comisionados, no es nuevo pero sí sorprende la cantidad de estas personas que cobran sin ir a la escuela. Los sindicatos tienen una cuota de comisionados autorizados por la SEP; si hay más, entonces son acuerdos bajo el agua o en su defecto hay comisionados para actividades partidistas y otros rubros. Y esto es necesario investigar.

Hay mentores, no docentes y directores adscritos a determinadas escuelas pero están laborando en otras. Estas son irregularidades administrativas que pueden generar confusiones y malos pensamientos. Sin embargo, hay muchas personas que están en nómina y no asisten a los centros de trabajo y esto lo refleja el censo de la Inegi.

Es natural que se sorprendan las autoridades educativas del Estado con las cifras dadas a conocer porque ni ellos saben bien cómo están las nóminas que tienen dentro de su responsabilidad. Quizá haya alguna alteración en los números porque algunos mentores estaban con licencias, permisos, tienen dos o tres plazas o están adscritos a otra institución.

Sin embargo, no puede negar la Segey a los “aviadores” y a los jubilados, pensionados y fallecidos que están en nómina. Esto es una gran oportunidad para que los funcionarios y el secretario de Educación depuren las nóminas en el sistema educativo, pues generan una sangría considerable en el presupuesto a la educación. Si no pueden, entonces que vengan otros con más visión y eficiencia a realizar la limpieza en las nóminas de la SEP.- Mérida, Yucatán.

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*) Profesor de la UPN




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