Aún hay esperanzas: Había una vez un tribunal…

Eduardo R. Huchim May (*)

En este tribunal electoral, donde debería prevalecer la imparcialidad y defenderse la democracia, los excesos y las corruptelas rivalizan con la interpretación estrecha de la ley y con el torcimiento de normas. Ahí se privilegia a quienes están vinculados al poder y, cuando es necesario, también a una agrupación verde (pretendidamente ecologista) que es explotada por una familia. En cambio, se actúa con rudeza contra quienes critican y evidencian sus inconsistencias.

Es deplorable lo que los actuales magistrados han hecho con el prestigio que alguna vez tuvo este tribunal, que otrora adoptó criterios vanguardistas e impulsó importantes avances. Hoy, aunque se procuran cobijos de la academia y de organizaciones internacionales, sus integrantes no siempre protegen los derechos ciudadanos. Repetidamente han tutelado la impunidad.

No todas sus sentencias son erróneas ni todas son hijas de la corrupción e incluso ha habido algunas notables, pero aun así este tribunal constituye una de las zonas sombrías del Poder Judicial por sus desaciertos jurídicos, por sus dispendios y porque, en una suerte de “moche”, su personal es inducido a dar costosos regalos a sus magistrados. Y ello no evita que con arrogancia éstos hablen encendidamente de la imparcialidad, de la equidad de género, del derecho de réplica, de la transparencia y de otros valores de alta estima.

Alguna vez pensé que las inconsistencias reflejadas en sus fallos derivaban sólo de la interpretación sesgada, de la irreflexiva aplicación de la Constitución y la ley, o de filias y fobias respecto de los justiciables. Hoy hallo creíbles también las versiones sobre la corrupción de sus magistrados mediante prácticas que involucran a familiares suyos: cónyuges, hermanos, parejas sentimentales, hijos. Ellos hacen el trabajo sucio para concertar resoluciones que se tasan según su tipo y complejidad. Pensé que dos o tres de ellos escapaban a esas prácticas que prostituyen a las instituciones y frenan el avance de nuestra incipiente democracia. Hoy no estoy cierto de que alguno se salve.

Hay un litigante que asegura haber entregado millones de pesos a la pareja de una de sus integrantes para que se resolviera favorablemente un asunto que interesaba a un ex gobernador de Veracruz. Coincidentemente, las oficinas de este tribunal en la capital veracruzana son señaladas, por fuentes sin conexión entre sí, como una de las vías para los “negocios” con la sede central, aunque quizá hayan cambiado ahí las cosas debido a una reciente renovación de personal.

Hace unos meses le comenté a un alto funcionario del tribunal que me resultaba difícil creer las imputaciones a uno de los magistrados y su respuesta fue contundente:

-A pesar de lo mucho que ganan (sus sueldos y prestaciones son escandalosos), yo he visto las cuentas de las tarjetas de crédito de esa persona. Sus ingresos no bastarían para pagarlas.

Otro caso llamativo: involucrada en problemas administrativos, una cercana colaboradora de uno de los magistrados causó la defenestración parcial de éste y la dama tuvo que dejar el tribunal… pero reapareció como asesora de la mencionada agrupación verde, uno de cuyos asuntos cayó en manos -¡oh coincidencia!- del ex jefe. Éste, junto con sus colegas, lo resolvió a favor de la agrupación y le ahorró una sanción de aproximadamente 200 millones de pesos.

Los hijos del presidente de este tribunal también participan en la feria y -hasta donde sé- uno de ellos ha sido denunciado ante el Ministerio Público por el delito de fraude.

¿Tiene remedio este tribunal? De cara a los hechos pareciera que no, que sus integrantes seguirán por el camino de la corruptela y de la búsqueda de ingresos excesivos, aunque sean ilegales -incluso para después de su retiro-, pero de cara a la esperanza y a la presunción de inocencia, sí son posibles la rectificación y el ejercicio de una genuina imparcialidad sustentada en los derechos políticos del ciudadano, en la Constitución y en las leyes. Optimista que soy, aún veo esa esperanza.- México, D.F.

[email protected]

@EduardoRHuchim

—–

*) Periodista




Volver arriba