Aún falta ciudadanía

Aún falta ciudadanía

Por Daniel Jesús Carrillo Polanco

Interesante fue la plática que Lorenzo Meyer impartió la semana pasada ante estudiantes y académicos de la Universidad Marista, sobre aspectos de la vida política que hoy impera en nuestra realidad.

Al hacer una comparación de la situación política que existió en los tiempos hegemónicos del PRI y la actual, el analista indicó que -aun cuando el PRI está de regreso, a pesar de que sigue demostrando el mismo autoritarismo de siempre- ahora actúa ante una sociedad más educada, no como la que existió en 1929.

El distinguido visitante expuso: “Ahora hay una sociedad civil y hay ciudadanos, no muchos, pero ya hay. Y el PRI y los ciudadanos no se llevan, son como el agua y el aceite. El PRI sólo puede volver a ser lo que era en una sociedad de súbditos”.

Fuertes declaraciones del historiador durante la presentación de su ponencia “Nuestra tragedia persistente”, quien señaló que ante esta coyuntura el PRI intentará quedarse otros 70 años en el poder pero advirtió: “No sé si la sociedad lo deje”.

Llama mucho la atención la frase “los ciudadanos y el PRI no se llevan”. Me parece que al hablar de “ciudadanos” el doctor Meyer se refiere precisamente a la gente que está consciente de sus derechos y de sus obligaciones.

Los ciudadanos son aquellos que de ninguna manera permiten que alguien manipule sus conciencias mediante dádivas u otros ofrecimientos que por lo general se quedan en eso, en ofrecimientos que no cristalizan en políticas públicas generadoras del bien común.

Por eso -como lo hemos indicado en aportaciones anteriores-, esperar que el PRI impulse la educación es una quimera, porque, mientras más ciudadanos haya, a este partido se le acaban las posibilidades de manipulación electorera.

Por eso todos los programas sociales están diseñados con fines paternalistas, para seguir impulsando la dependencia al sistema, cuando debería ser lo contrario. Ejemplos hay muchos, pero uno de ellos es la llamada “cruzada contra el hambre”.

Miles de millones de pesos se gastarán en este programa que tiene como fin instituirse como un triste y pobre paliativo de un problema grave y profundo en el que están inmersas millones de personas. Ya conoceremos el balance final al cierre del sexenio.

Se dirá que gracias a este programa se dio de comer a muchos miles de mexicanos durante seis años, pero lo que realmente importaría es saber cuántos de ellos ya están en condiciones de obtener por sí mismos sus alimentos.

En la medida en que la gente tenga mayores posibilidades de educación, también tendrá mayores oportunidades laborales y, por ende y al aumentar su independencia económica e intelectual, dejará de ser carne de cañón para el sistema rojo.

En la medida en que la gente tenga mayores libertades al PRI se le acaban los súbditos y esto representa un serio peligro que no creo que estén dispuestos a afrontar.

Al sistema rojo no sólo no le interesa que la sociedad no se eduque más, sino que incluso no le conviene porque está de por medio su propia supervivencia, porque como bien lo dijo Meyer, los “ciudadanos y el PRI no se llevan, son como agua y aceite”. Los ciudadanos son veneno para el PRI.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN

»Los ciudadanos son aquéllos que de ninguna manera permiten que alguien manipule sus conciencias mediante dádivas u otros ofrecimientos que se quedan en eso




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