Arcadio Poveda, justo homenaje

Medalla “Héctor Victoria Aguilar”

Raúl Alcalá Erosa (*)

En 1990 Arcadio Poveda Ricalde fue invitado a exponer su trabajo en Pasadena, California; se trataba de un importante Coloquio bajo los auspicios del Laboratorio de Propulsión Jet.

Concluido el evento, el astrónomo mexicano y un grupo de sus colegas fueron invitados a cenar y en algún momento los entrelazados temas de conversación coincidieron hacia el de la extinción de los grandes reptiles prehistóricos. Esa noche se enteró, no sin gran alborozo, que el cráter ya había sido identificado y localizado nada menos que en su tierra natal, en la costa yucateca.

Dos décadas antes, Luis y Walter Álvarez, padre e hijo, respectivamente, se encontraban haciendo trabajos de campo geológicos cerca de Gubbio, en Umbría, Italia, teniendo como objetivo precisamente la localización de pistas sobre la extinción masiva aún no explicable en términos científicos.

Aquellas investigaciones habían sido fructíferas al encontrarse una capa de arcilla de apenas dos centímetros de espesor, en el corte de una montaña para un paso carretero. Aquel angosto estrato tan peculiar fue la clave del misterio al notarse microfósiles sólo en su parte inferior y no por encima, marcando así lo que los científicos interpretaron como la verdadera frontera (KT) entre el período Cretásico y el Terciario en la evolución del planeta, cortada abruptamente por algún fuerte impacto o por alguna actividad volcánica, misma que se desechó como causa posible posteriormente.

Conocía Poveda la hipótesis de los Álvarez y estaba totalmente convencido de la misma, en el sentido de que un fuerte impacto asteroidal había sido la causa más probable de aquel repentino cambio geológico que ponía en duda las teorías darwinianas sobre la armónica y pausada evolución de las especies. Sin embargo, aquella noche referida se habían aclarado sus dudas al respecto, al encontrarse la pieza faltante del rompecabezas en la península de Yucatán. “A partir de ese momento me propuse enterarme y actualizarme de la apasionante historia del impacto y el cráter de Chicxulub”, dijo el investigador emérito del Instituto de Astronomía de la UNAM, del cual fue director durante 12 años.

Tuve el gusto de conversar con él por vez primera y conocer su extraordinario don de gente y generosa sencillez en ocasión de la presentación de la primera edición de su libro “El Cráter de Chicxulub y la extinción de los dinosaurios hace sesenta y cinco millones de años”, escrito en coautoría con nuestro entrañable amigo, gran escritor y poeta Fernando Espejo Méndez (1929-2007), quien escribió: “El impacto de Chicxulub dio oportunidad al crecimiento y desarrollo del orden de los mamíferos y al dominio del ser humano, único testigo de esta maravilla que es el Universo”, en aquella memorable ocasión, en el aún llamado entonces teatro Mérida, surgió también la idea de proyectar un museo en el sitio mismo del impacto que reflejase el espíritu del gran evento astronómico exclusivamente, con el guión contenido en aquel extraordinario libro.

El doctor Poveda Ricalde ha recibido numerosas distinciones, como el “Premio Dorothea Kumpke”, de la Universidad de California; el “Premio de la Academia de la Investigación Científica”; el “Premio Nacional de Ciencias”; la medalla “Eligio Ancona”, del gobierno de Yucatán; doctorado Honoris Causa, del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica; el ingreso al Colegio Nacional; el doctorado Honoris causa de la UNAM. Los planetarios de Mérida y Culiacán llevan su nombre.

Destacan también sus aportaciones en la realización y dirección del mundialmente reconocido Observatorio Astronómico Nacional, por sus adelantados equipos de observación, localizado en las escarpadas y nevadas montañas de San Pedro Mártir, B. C.

Ahí fue también pionero constructor en la aplicación de nuevos materiales plásticos prefabricados debido las difíciles condiciones de accesibilidad al lugar. Se le reconocen también sus importantes gestiones para la realización de las costosas perforaciones exploratorias en el Sur de Yucatán, en el área del impacto asteroidal, indispensables en la certificación mundial del fenómeno astronómico antes citado.

Su vasta experiencia en el campo profesional docente, así como sus proyectos y documentos fotográficos de gran importancia para los profesionales del futuro, luego de minuciosa selección y clasificación, junto con sus más de 150 artículos de divulgación científica han sido donados recientemente por el profesional al acervo del Instituto Nacional de Astronomía de la UNAM bajo la denominación de “Fondo Arcadio Poveda”.

En fecha reciente, el Congreso del Estado de Yucatán lo designó para recibir la medalla “Héctor Victoria Aguilar” hoy, 11 de enero, como un justo homenaje a su fructífera trayectoria profesional.

Felicidades, doctor Poveda Ricalde.- Mérida, Yucatán.

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*) Arquitecto, escritor e historiador yucateco

»Tuve el gusto de conversar con él y conocer su extraordinario don de gente en la presentación de su libro “El Cráter de Chicxulub y la extinción de los dinosaurios hace sesenta y cinco millones de años”




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