Ante el juicio ciudadano

Los mismos vicios de antaño

Autor: Filiberto Pinelo Sansores (*)

La mejor prueba de que el gobierno que preside Rolando Zapata Bello está sesgado hacia el solo interés de mantener el poder a cualquier precio, incluso por encima de la democracia, la dio el propio gobernante con el acto de acarreo que le sirvió para celebrar, el pasado lunes 30, en la llamada Casa del Pueblo, junto con su partido, los dos años de su “triunfo” electoral y los anuncios que, en ese marco, hizo de que continuará su reparto, a lo largo y ancho de la geografía yucateca, de mochilas, útiles, zapatos y computadoras que, como sabemos, no sirven para sacar de la pobreza al pueblo, pero sí para convertirlo en clientela de quien aparece ante él como su benefactor.

Cuando alguien triunfa en un proceso electoral y se convierte en gobernador de un Estado, de manera irreversible debe dejar de ser el candidato de un partido para convertirse en el representante de todo un pueblo, independientemente de que éste milite o no en el partido del mandatario, en otros o en ninguno. Mal se aviene la suya con la conducta de un gobernante demócrata que respeta las preferencias políticas de sus gobernados. Con ella, el titular del Ejecutivo, desde ya, se está comportando si no como un candidato, por lo menos en el animador o vocero de uno solo de los partidos que existen en la entidad, y está mostrando una total falta de respeto a los yucatecos, que somos ciudadanos dignos de éste y no súbditos suyos que deban callar y obedecer.

Toda la maquinaria priísta hizo acto de presencia en el mitin partidista que, más que para recordar un triunfo -cargado de tintas negras que dieron cuenta de cómo la voluntad de un pueblo fue menoscabada por los arteros métodos que acostumbra el que dice que ha dejado de ser partido de Estado, pero cuya “filosofía” como tal no cambia, fue para medir la fuerza que hasta hoy ha acumulado con sus programas clientelares el grupo que gobierna, sumados a los del jefe máximo de los presentes, el presidente Peña Nieto, que usa los mismos métodos sólo que a nivel nacional. Pero no solo. Fue también plataforma de nuevo impulso a esas viejas prácticas que no sirven para llevar al Estado y al país a buen puerto, sino para eternizarse en el poder quienes lo detentan.

Humillantes palabras

En ese acto, en el colmo del paroxismo, el gobernante se salió de quicio al exclamar, sin medir el alcance de sus palabras: “¡Vamos, amigas y amigos, a seguir con esa visión de participación pero sobre todo con ese gran compromiso de mover la fuerza del PRI en Yucatán, en todo México. Viva el PRI, viva Yucatán, viva México!”. Sus palabras representan una humillación para millares de yucatecos, con partido o sin él, porque provienen de quien debería ser imparcial desde el momento mismo en que dejó de ser el candidato de uno para convertirse en el gobernante del pueblo en su conjunto. Pero más que nada fueron la advertencia de lo que se espera en la siguiente contienda electoral con un partido y un gobernante que no conocen las más elementales reglas de la civilidad política y la democracia.

Un gobierno que no renuncia a prácticas políticas para beneficiar a su partido jamás podrá perseguir la corrupción, realizar políticas públicas que no sean mera simulación ni impartir justicia clara y expedita. En la práctica, eso está demostrado en Yucatán. Existen ejemplos claros al respecto. Hasta hoy no ha habido aclaración de los cientos de millones de pesos que desaparecieron durante la administración anterior, del mismo partido que la actual, y los presuntos responsables se pasean impunes por la calle. A pesar de las decenas de millones que se gastan en el campo, la producción decrece, como lo dice el estudio de Coparmex. Y hoy día, después de 22 denuncias penales por la golpiza a ciudadanos el 4 de julio, hace más de dos años, los agresores permanecen sin castigo.

Juzgue, pues, la sociedad si estamos ante el augurio de nuevos tiempos con un estadista en la titularidad del Poder Ejecutivo yucateco, que muestre preocupación por fincar y desarrollar formas democráticas que tanta falta hacen en el país y en el Estado o frente a un gobernante que cree que se puede poner vino nuevo en odres viejos. Pero se equivoca.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

»Un gobierno que no renuncia a prácticas políticas para beneficiar a su partido jamás podrá perseguir la corrupción…




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