Aniversario del PRD: Oportunidad para la reflexión

Por: Ernesto Jesús Mena Acevedo (*)

A partir de la instauración “institucional” del periodo posrevolucionario se configuró un régimen hegemónico y autoritario (PNR-PRM-PRI). Después de 58 años de vigencia de este régimen, en el interior del PRI se formó la Corriente Democrática, cuyos líderes más destacados fueron Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, quienes encabezaban el descontento ante el viraje en el programa económico que se aplicaba en el país y los métodos antidemocráticos y despóticos que se ejercían en la toma de decisiones partidistas, principalmente en la elección de candidaturas (leáse el “dedazo”).

Ante el repudio total a la crítica y a cualquier posible apertura democrática en el seno de ese partido, la Corriente Democrática opta por participar en el proceso presidencial de 1988 a través de la conformación del Frente Democrático Nacional (PARM, PPS, PST y al final PMS). El FDN se enfrentó a una contienda electoral sumamente compleja con todas las condiciones adversas, que sin embargo generó el respaldo social mayoritario.

Después de la elección fraudulenta de 1988 los líderes del movimiento político y social que se aglutinó en el FDN se plantearon ante la disyuntiva de qué camino seguir ante la imposibilidad de defender el legítimo triunfo o de revertir los resultados “oficiales”. Producto de una decisión controvertida, difícil, pero fundamental, el 5 de mayo de 1989 se fundó el PRD mediante la cesión del registro del entonces Partido Mexicano Socialista (PMS).

La determinación de constituir el PRD desde mi opinión fue acertada, aunque en su momento generó desilusión o suspicacias en muchos seguidores o dirigentes que pugnaban por una vía más agresiva o radical, llegándose incluso a pensar que se había vendido al movimiento.

Después habrían de venir tiempos muy difíciles para la consolidación del PRD que van desde la persecución y represión del Salinato, hasta la estrategia Zedillista de establecer un sistema bipartidista PRI-PAN con la exclusión de la izquierda. Esta última etapa es precisamente la que contrarrestó López Obrador como presidente nacional mediante una política de alianzas sociales y la postulación de desprendimientos priístas, que permitió ganar varias entidades y posicionar al PRD.

La alternancia frustrada en la presidencia de la república llevó a que el PRD en unión de otras fuerzas de izquierda y bajo el liderazgo de AMLO, aunque en circunstancias diferentes, quedará “oficialmente” como la segunda fuerza política en las elecciones de 2006 y 2012. Ambas elecciones estuvieron plagadas de irregularidades y los resultados fueron por decir lo menos “controvertidos”, los que a su vez avivaron las diferencias al interior del PRD y que confluyeron en la salida de Andrés Manuel en septiembre de 2012.

Hoy el PRD arriba a sus 25 años de existencia ante un escenario peliagudo caracterizado por una unidad cupular sostenida con alfileres pero cada vez más distante de sus bases y de las demandas sociales. Paradójicamente en este año que se cumple su 25 aniversario se llevará a cabo la renovación de sus directivas nacional y estatales a través del método indirecto, cuando precisamente una de las peticiones de la entonces Corriente Democrática, que constituyó el germen de la fundación del PRD, fue la elección de “candidaturas y directivos” por los militantes; lo que llevó a que el PRD fuera el primer instituto político que asentó en su estatuto y que lo ejerció, la elección de sus directivos mediante el voto secreto, libre y universal de sus militantes.

Pero más allá de la forma electiva interna, que no es un asunto menor, el tema crucial a debatir y dilucidar en el PRD debe ser cómo retomar y desempeñar el papel de un “partido opositor de izquierda” que represente y se le perciba como una alternativa totalmente diferente al PRI y al PAN, que no confunda la pretensión de una oposición responsable y propositiva con una actitud entreguista o negociadora. Es imperativo recurrir a la memoria histórica para hacer conciencia que hoy está de nuevo en el poder (PRI), el partido y sus mismos métodos antidemocráticos y autoritarios y el mismo programa económico neoliberal, que dieron origen y motivo a la ardua lucha del PRD en contra de la élite en el poder.

El 25 aniversario del PRD debe ser la oportunidad para la reflexión, la discusión y la determinación del rumbo que se quiere o se debe seguir: retomar los genuinos ideales y principios de la izquierda, o seguir en la indefinición y el desdibujamiento. El resultado de la próxima renovación interna clarificará la respuesta.- Mérida, Yucatán.

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*) Secretario general del Comité Ejecutivo Estatal del PRD

»La determinación de constituir el PRD desde mi opiniónfue acertada, aunque en su momento generó desilusión o suspicacias que pugnaban por una vía más agresiva o radical




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