Al buen entendedor…Curiosidad, buen inicio

A veces la diversidad y complejidad del lenguaje genera buenos y malos entendidos. Cuántas veces no nos vemos metidos en conflictos con alguien, porque descubrimos que entendió algo muy diferente de lo que queríamos explicar. El lenguaje, al ser tan polisémico, es muy proclive a muchos entendidos; en realidad, ¿cómo sabemos que lo que decimos es entendido como queremos? ¿Y cómo sabemos que lo que entendemos es el cien por ciento de lo que nos quieren decir?

Algo que tenemos que tener en cuenta es que somos seres cuyo conocimiento es generado de manera contextual; esto implica que mis significados fueron y son creados dependiendo del lugar donde me desarrollo, que los significados varían de acuerdo con la familia, los amigos, las personas que me rodean, las situaciones que he vivido, etcétera; esto hace del lenguaje algo más complejo de lo que pudiéramos imaginar.

¿Qué se puede hacer? Al buen entendedor muchas palabras es siempre disfrutar las conversaciones y generar armonía de significados con las personas que conversamos, algo que Wittgenstein llama “juegos lingüísticos”.

La mejor manera sería preguntar siempre qué nos quieren decir; recuerdo que una vez mi pareja me decía: “Es que tú ya no me amas como antes”. Me quedé sorprendido pero lo que se me ocurrió fue preguntar por qué decía eso. Ella me dijo que porque no le demuestro interés por nosotros y le pregunté de nuevo a qué se refería.

Al final me dijo que era porque no le hablaba tanto por teléfono o no le mandaba mensajes de texto, y fue mucho más soluble y más amable saber de qué hablaba, a que me hubiera casado con la idea de que ella sentía que no la amaba como antes.Esto me hace pensar cuántos conflictos bélicos no se dieron por tan sencilla y compleja razón; cuántos divorcios se hicieron, a cuántos catalogaron de locos porque no pudieron ver y comprender la grandeza de sus ideas y lo más sencillo fue medicarlos o encerrarlos en un centro médico. El mismo Platón fue ejecutado con cicuta porque no lo entendieron; sería bueno preguntarnos muchas veces a cuántos hemos dejado fuera de nuestro interés porque no hemos tenido un tiempo para reflexionar sus ideas.

Creo que jamás podremos llegar a saber todo lo que nos quiere decir alguien, pero mientras más curiosidad tengamos por descubrir esas ideas, más corto será el trayecto para el entendimiento; creo que la curiosidad es un gran inicio para ir borrando la intolerancia, los prejuicios, la discriminación, y muchas más cosas que nos han alejado del otro. Recuerdo un escrito de Bukowski donde hablaba de que él dormía en pensiones donde había más de 50 hombres apretujados, con ronquidos, con olores a calcetines sucios y pensaba: “¿Qué habrá pasado? Algún día fueron niños”; la curiosidad empezaba en él para comprender sus ideas; el mismo Bukwski, en su tiempo, era catalogado como vagabundo y si nadie hubiera tenido el interés de leerlo, jamás se hubiera visto la grandeza de ideas que tenía dentro de toda la apariencia de vagabundo.Bendita curiosidad de muchos que hizo que sus ideas fueran escuchadas y leídas y algunas veces comprendidas.- Mérida, Yucatán.

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Por Erick Martín Uicab

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*) Licenciado En Psicología con los diplomados en Terapia Familiar y de Pareja, en Teorías Sistémicas y Posmodernas, y en Docente con Perfil por Competencias




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