Agenda ciudadana

Anatomía de ciertos instantes

Por: Lorenzo Meyer (*)

Instante significativo. Esta columna está inspirada en Anatomía de un instante (2009), de Javier Cercas, centrado en un instante político altamente significativo: cuando las cámaras de televisión del Congreso en Madrid, funcionando en automático el 23 de febrero de 1981, captaron la imagen de un hemiciclo de los diputados donde todos, salvo tres, están agazapados en sus curules, amedrentados por los disparos y las órdenes de unos guardias civiles golpistas. Los que no se escondieron fueron Adolfo Suárez -presidente dimitente del gobierno y eje de la transición democrática española-, el líder comunista Santiago Carrillo y el general Gutiérrez Mellado, un militar que apostó por el cambio democrático. Para explicar el instante de sus tres personajes, Cercas hace la anatomía de todo el proceso que permitió a España transitar en unos años de la dictadura franquista a la democracia y hacer que fracasara el golpe que buscaba un retorno al pasado.

Nosotros también podemos elegir instantes priistas que, aunque nada dramáticos, también permiten una anatomía de nuestro proceso y sistema políticos, y explicar por qué aquí la transición anunciada como democrática fue sólo un simple viaje de 12 años del PRI al PRI.

Un instante. En Youtube, en un vídeo de 99 segundos se ve y escucha a un policía de Naucalpan, Estado de México, repartir a sus subordinados hojas de afiliación al PRI para que las llenen y les instruye: “Son dos hojas de afiliación al partido en el poder. Hay que llenar todos los datos y con una copia de su credencial de elector de tu mamá y de tu hermana o hermano”, (http://www.proceso.com.mx/?p=373272). Este instante nos puede remitir a otros, como las grabaciones que presentó el PAN de una reunión del 7 de abril de 2013, donde el secretario de Finanzas y Planeación de Veracruz, Salvador Manzur, discutía con funcionarios de la Sedesol y priistas del municipio de Boca del Río, la forma de transformar los recursos de programas sociales como “Oportunidades” o “65 y Más” en votos para el PRI en las elecciones locales de ese año (http://www.sinembargo.mx/17-04-2013/592701).

Lo anterior remite al inicio del PRI como partido de Estado, cuando el presidente Emilio Portes Gil decidió descontar a la burocracia estatal, por decreto del 25 de enero de 1930, el sueldo de siete días al año como contribución para las arcas del PNR, origen del PRI. Esa forma inicial de allegarse recursos para el partido “en el poder” fue declarada ilegal, pero se le encontraron sustitutos, maneras indirectas de desviar recursos públicos para ese partido, hasta llegar a los casos que ilustran los vídeos de 2013 y 2014. Así pues, adentrarse en la anatomía del modus operandi del PRI a lo largo de 84 años ayudaría a explicar por qué está de nuevo dirigiendo al país.

Otro instante. El 27 de mayo y a propósito del bajo crecimiento de la economía (2.7% del PIB), el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, declaró: “Necesitamos hacer cambios profundos en la economía mexicana si queremos que los próximos años sean distintos a lo que han sido los años recientes y no tan recientes” (“Aristegui Noticias”, 28 de mayo). Ahora bien, esa insistencia en que la economía mexicana necesita más “cambios profundos” -más privatizaciones, libre mercado y globalización- para sacarla de su letargo se viene esgrimiendo desde hace más de 20 años, se le han hecho cambios profundos pero los efectos benéficos simplemente no se ven, al menos no los ve la mayoría.

La anatomía del instante declarativo del secretario de Hacienda se podría iniciar con el 1 de mayo de 1991, cuando Carlos Salinas ofreció a los trabajadores que el gran cambio que estaba fraguando -unir la débil economía mexicana a la poderosa norteamericana mediante un tratado de libre comercio-, revertiría los efectos de la crisis, aceleraría el crecimiento económico de México y “elevaremos los salarios reales y el bienestar de nuestra población” (“Proceso”, 6 de mayo, 1991). Obviamente lo ofrecido no se cumplió. También podría ser el inicio del mismo ejercicio de una anatomía otro gran cambio, ese que anunció José López Portillo en 1977 cuando ya había decidido volver a México un gran productor de petróleo para vender crudo al mercado internacional. Fue entonces cuando López Portillo anunció, esperanzado, que los mexicanos tendrían que acostumbrarse “a administrar la abundancia”, (José Agustín, “Tragicomedia mexicana”, V. 2, Planeta, 1992, pp. 132-133). No fue necesario, la abundancia no llegó y en 1982 la economía de un México endeudado en extremo entró en una crisis de la que aún no sale.

Nos urge una disección seria de las partes del sistema político en que vivimos y de su función: ¿La policía sirve para combatir al crimen o para reclutarle miembros al PRI? ¿Los cambios económicos profundos -las privatizaciones y la venta de petróleo- han servido a los intereses del conjunto o simplemente han concentrado la riqueza y aumentado la polarización social? En fin, instantes priistas y de todos los partidos sobran, hay que ahondar en sus anatomías.

Resumen: La anatomía de algunos instantes de nuestra vida política nos explicaría por qué nuestra transición democrática fue un simple viaje del PRI al PRI.- México, D.F.

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www.lorenzomeyer.com.mx

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*) Investigador y analista político



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