A un poeta muerto en prosa

A un poeta muerto en prosa

Y los poetas se quedaron mudos

y de mis manos se cayó la copa;

sin darme cuenta se manchó mi boca,

con sangre de uva de racimos nudos.

Y es que la muerte desató los nudos,

y tu barca voló con viento en popa,

al límite del mar, donde topa,

con los cielos azules y desnudos.

Tu prosa espejo de un poeta espejo,

que multiplica en mil a las imágenes,

que a las palabras dan sabor y gusto.

Tu prosa es fácil, de un cantar parejo,

desbordada imaginación sin márgenes;

es como un río de caudal augusto.

Gaspar JesúsAzcorra Alejos

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*) Presbítero católico




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