Nuestro compromiso es tolerancia cero

Felipe Arizmendi Esquivel (*)

La ONU se extralimitó

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El Comité sobre los Derechos de los Niños de la Organización de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, emitió en días pasados un informe en que acusa a la Santa Sede, que es lo mismo que acusar a la Iglesia Católica, de no haber hecho lo necesario para proteger a los niños de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Si sólo se hubiera quedado en esto, sería cuestión de que se investigara si en verdad nada se ha hecho, pues son notables las acciones emprendidas por los Papas y por las diócesis del mundo para evitar estos dolorosos crímenes. Pero dicho Comité fue más allá, exigiendo a la Iglesia que cambie sus criterios sobre moral sexual, sobre el aborto y la homosexualidad. Eso no le corresponde. Es un intento de interferir en la doctrina, en los principios morales, en la interpretación de la Biblia, cosa que es ajena a un Comité de esa naturaleza. Su incumbencia no llega a esos terrenos, de competencia exclusiva de la Iglesia.

La Santa Sede, que es el nombre oficial de la representación de la Iglesia Católica ante las instancias internacionales, es miembro de ese Comité casi desde su fundación. Fue la primera en firmar la “Convención para los Derechos de los Niños” y su compromiso es velar por la protección de todos los menores. El hecho de que algunos clérigos lamentablemente hayan fallado tan gravemente en su vocación y misión, no significa que toda la Iglesia sea culpable o que el Papa tenga una responsabilidad directa en estos crímenes. Es absurda esa acusación. Y no se tomó en cuenta lo que en días anteriores el representante de la Santa Sede informó a dicho Comité sobre las medidas ya adoptadas de tolerancia cero.

Pensar

¿Qué hemos hecho los obispos mexicanos para abordar casos de pederastia clerical? Nos hemos comprometido a garantizar y asegurar la protección a los menores de cualquier caso de abuso sexual y atender adecuadamente a las víctimas de este aberrante delito.

Hace algún tiempo la Congregación de la Doctrina de la Fe solicitó a los episcopados del mundo elaborar “Líneas Guía” para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero, mismas que el Episcopado Mexicano elaboró, teniendo en cuenta las disposiciones del Código de Derecho Canónico, del Código Penal Federal y de las entidades federativas. Este texto se aprobó en la Asamblea Plenaria de abril de 2012 y fue enviado a la Congregación para la Doctrina de la Fe, para su reconocimiento. Se establece un proceso apegado a derecho que busque la verdad, la justicia y la caridad, asumiendo el principio de responsabilidad, transparencia y tolerancia cero.

El documento explica cómo y a quién compete recibir una posible denuncia. Si esta parece verosímil, establece medidas cautelares (entre otras, la separación del acusado del ejercicio del ministerio y su atención psicológica y espiritual), la forma de iniciar la investigación, la cooperación con las autoridades civiles. Prohíbe cualquier traslado del acusado a otra diócesis o a algún instituto de vida consagrada o sociedad de vida apostólica.

En caso de comprobarse el delito, la víctima tiene derecho a la reparación del daño, a la asistencia pastoral y a terapia. La responsabilidad penal del culpable, que es personal, recibirá la sanción impuesta por la autoridad civil, conforme a derecho. La autoridad eclesiástica procederá a la separación del estado clerical. En caso de que la acusación resulte falsa, se procederá a la reintegración y restitución del buen nombre del acusado y se impondrá una sanción a quien acusó falsamente.

El documento establece también orientaciones sobre la prevención de estos posibles delitos: mayor cuidado en la selección de los candidatos al Seminario y un adecuado acompañamiento; programas de formación para la seguridad y protección de menores en todas las instituciones educativas de la Iglesia e implementar estos programas en la formación permanente del clero y de los agentes de pastoral.

Actuar

Nuestro compromiso es tolerancia cero. Ojalá que padres de familia, educadores y otras iglesias seamos firmes en proteger a los niños de todo género de violencia y abuso.- San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

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*) Obispo católico




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