No cambia ni cambiará

Filiberto Pinelo Sansores (*)

Contra la falsedad

Buena parte del dinero que gasta el PRI para fincar su intento de recuperar la presidencia ha salido de las arcas del gobierno yucateco. Los gobernadores priístas del país destinan una parte del dinero público que desvían a las campañas locales de su partido y otra a la sumamente onerosa de su candidato presidencial.

El PRI no cambia ni cambiará. Se sigue comportando como lo hacía cuando tenía en sus manos la presidencia. Le sigue apostando al uso del dinero en grandes cantidades para impresionar a votantes y comprar electorados.

De ahí el enorme número de espectaculares, medallones de taxis y autobuses y mantas en domicilios particulares, con las imágenes fotoshopeadas de sus candidatos; la abundancia de reuniones con alimentos y bebidas gratis para atraer públicos que de otro modo no asistiría; de miles de autobuses destinados al traslado de acarreados a los mítines; de millones de regalos que reparten; del ejército de mercenarios contratados para combatir en las redes sociales a los ciudadanos que luchan contra sus prácticas.

Utilizan a los jóvenes más ignorantes y con carencias para enfrentarlos con la juventud que ha descubierto que el camino de la liberación consiste en combatir la corrupción en todos los partidos, pero fundamentalmente en evitar que regrese el PRI a Los Pinos. Ésta es, en pocas palabras, la base que sustenta la acción de la juventud estudiosa integrada en el movimiento #YoSoy132.

Contra esto las maniobras priístas no cesan. De la noche a la mañana el jueves pasado apareció en la escena yucateca un grupo de muchachos de escuelas públicas en las que hay influencia priísta que, sin especificar “qué pata puso ese huevo”, se presentaron como enemigos gratuitos del #YoSoy132.

Al día siguiente, de manera abierta, el hijo de uno los dinosaurios locales del PRI, que ocupa el cargo de vicecoordinador en la campaña del candidato presidencial -”hijo de tigre, pintito”-, tuvo la desfachatez de presentar ante la sociedad yucateca la versión vernácula del grupo de simuladores organizados por el partido para usar las redes de internet con fines de distorsión política y engaño al electorado.

Un vídeo de minuto y ocho segundos de duración puesto a circular por Grupo Reforma, que está en YouTube, permite apreciar cómo operan los priístas para alterar la verdad, usando a jóvenes mercenarios que por dinero o promesas son capaces de prestarse a las prácticas más denigrantes.

“Por favor -dice quien les da las instrucciones a estos jóvenes-, estamos a punto de iniciar el debate a la presidencia de la república. Estamos pasando un momento de crisis. Tenemos dos hashtags en contra a los que hay que darles la vuelta de inmediato; hay que ponernos a twittear, todos al mismo tiempo con el hashtag “Es momento de México” con retwitt al candidato. Su cuenta es @EPN, por si alguno no lo sabe… Venga, venga equipo, vamos a chambear durísimo, vamos a darles con todo”. Son los falsos twitteros de Peña Nieto presentados por el junior yucateco.

Contra estas prácticas de simulación, falsedad y engaño está la sociedad mexicana. En la medida que las va descubriendo cae la “popularidad” del candidato presidencial y desciende la credibilidad de los aspirantes locales del mismo partido. Los priístas están conscientes de esto y obviamente están desesperados. Su respuesta es invertir más dinero, toneladas de dinero para comprar conciencias. ¿O alguien cree que fue gratuito el salto del “Centavito” panista, político desesperado porque se quedó sin “chamba”, a las filas de Nerito y Rolo? No, fue una compraventa.

El dinero desviado no es de los candidatos ni de su partido, sino producto del esfuerzo de cientos de miles de ciudadanos. Se lo dieron a Ivonne para que invirtiera en obras, en crear y mejorar servicios, en construir escuelas y hospitales, en combatir la pobreza, etcétera, no para las campañas de su partido. Sin embargo, criminalmente lo está malversando.- Mérida, Yucatán.

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*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa


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