Museo del Mundo Maya
José Enrique Gutiérrez López (*)
Un Disney yucateco
Todos los días por la tarde, para llegar a donde vivo me dirijo hacia la carretera a Progreso. Así resulta obligatorio pasar al frente de donde, desde junio de 2011 se construye el Museo del Mundo Maya. Entre las antiguas bodegas e instalaciones de lo que fuera Cordemex y la carretera a Progreso, se levanta achocado este recinto tosco y anodino, con empinadas escalinatas casi montadas sobre la calle. El lugar se antoja totalmente inadecuado para las pretensiones de la obra.
Destaca de esta una maraña de acero de seis mil toneladas, dicen que en elipse, supuestamente proyectada para quedar suspendida en el aire cual si fuera el frondoso follaje de la Ceiba -árbol sagrado de los Mayas, su Yaaxché- sobre un solo grueso tronco central. Por un mal diseño y una peor ejecución, este armazón amenazó venirse abajo. Para impedir su desplome, esta dizque representación del follaje Malvaceo tuvo que ser calzada con antiestéticas vigas de hierro y otros elementos. Con esto, la “originalidad” del proyecto quedó fracturada y perdida en los gráficos y en los vídeos promocionales del museo. La que debiera parecer majestuosa Ceiba, ahora con sus cuñas y soportes, más parece un Sauce Llorón con sus ramas hacia el suelo. ¿Así remandado, algún huracán no lo tumbará?
En el exterior se instalan falsas estructuras que representarán el Cuadrángulo de las Monjas de Uxmal, y en el interior, réplicas de fachadas de Ek Balam y Calakmul, jardín botánico, sala para audiovisuales, área infantil, cafetería y tienda. ¡Pura escenografía, más parecerá Disneyworld! De museo solo tendrá, en cuatro salas de exhibición permanente y una de exhibiciones temporales, las piezas que el Gobierno del Estado le preste de las que tiene el Museo Regional de Antropología del Palacio Cantón, al cual desvestirán, privándolo de la belleza museográfica que hoy tiene. Los especialistas seleccionan “de entre más de mil piezas históricas que tiene en su haber dicho recinto, para conocer cuáles de ellas serán trasladadas” (Diario, agosto 11 de 2012) ¡No es válido demeritar un museo ya consolidado nacionalmente como uno de los mejores, retirándole valiosos elementos que le son característicos, para rellenar otro recinto que distará mucho de ser un verdadero museo!
La obra es edificada en la modalidad de Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS) por “Promotora de Cultura Yaxché” y “Hermes Infraestructura” y tendrá un costo aproximado de 790 millones de pesos. La construcción del Museo bajo este esquema por empresas de Jorge Hank Rhon, deja al Estado una millonaria deuda a cubrir en el muy largo plazo (2 mil millones de pesos a pagar en 24 años, según información disponible) y una ganancia estratosférica para los constructores, lo cual resulta injusto para la ciudadanía, quien terminará pagándola con impuestos… además de su admisión.
Felipe Echenique March, secretario general del Sindicato de Académicos del INAH, está en desacuerdo con la construcción y operación de este museo porque dice: A. Nada tiene que ver “con la cultura, la educación, el redimensionamiento o el aprendizaje de la historia mexicana, sino con negocios de gente que encontró en el ‘quehacer cultural’ una forma de seguir haciendo mucho dinero”. B. “Es un negocio de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y de grupos de empresarios que se quieren alzar con estos negocios”. C. La museografía está a cargo de una persona ajena al INAH, Ortiz Lanz, quien busca prevalezca el discurso onírico sobre el científico, lo que es un gran error. Además, la contratación de este propició que el INAH Yucatán excluyera del proceso a los arqueólogos “que conocen la zona maya yucateca y lo que sucedió en ella, la forma de vida y el sistema de organización social” (“Artículo 7″, dic. 2011).
En resumen el museo: se construye en un lugar inadecuado; es estructuralmente débil en su elemento metálico-simbólico; más parece hecho por capricho del Ejecutivo que como una necesidad para la ciudad; parece tendrá una museografía con muchas carencias; es financiado mediante el esquema PPS, oneroso para el Estado, gran negocio para los constructores; se habilita con piezas de un museo consolidado, en detrimento de este; se ha excluido a los expertos del INAH del proceso museográfico y de investigación, y más será un costoso centro de recreo que un museo como tal.
¿Primer evento en este edificio? Próximo domingo, quinto informe ciudadano de la Gobernadora. ¡De lujo!
¿Cómo hubiera reaccionado el Halach Uinic de Tho’ si le hubieran dicho que se construiría la Ceiba de Cordemex como un legado para gloria del pueblo Maya? ¡Ma’! hubiera dicho. ¡No construyan ese adefesio, ofenderán a mi raza artista-constructora! ¡No al olvido del 4 de julio!- Mérida, Yucatán, agosto de 2012.
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*) Ciudadano. Abogado y notario público. Tanatólogo. Cónsul Honorario de Holanda
»En resumen, el museo: se construye en un lugar inadecuado; es estructuralmente débil en su elemento metálico-simbólico; mas parece hecho por capricho del Ejecutivo que como una necesidad para la ciudad